En el silencio de cada consulta digital, los grandes modelos de lenguaje como ChatGPT y Gemini no solo responden: construyen retratos íntimos de sus usuarios a partir de patrones que estos nunca eligieron revelar. Un análisis del New York Times expuso cuatro preguntas capaces de hacer visible ese proceso invisible, revelando que la IA deduce edad, ingresos, ubicación, miedos e inseguridades sin que el usuario haya pronunciado una sola palabra al respecto. Es una forma de conocimiento que no fue consentida, y cuyo destino permanece incierto.