Se reconoce el problema, pero se asume que no tiene remedio
En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, un barómetro presentado por Fad Juventud en España revela que cuatro de cada diez jóvenes consideran la violencia de género un mal inevitable, sin solución posible. Los datos muestran que las mujeres jóvenes sufren con mayor frecuencia el control, la humillación y la violencia sexual dentro de sus relaciones, mientras el apoyo al feminismo retrocede y el negacionismo avanza entre los hombres jóvenes. Lo que emerge no es solo una estadística, sino una pregunta sobre qué tipo de consenso moral está construyendo una generación que creció con el problema nombrado pero que, en proporciones crecientes, lo asume como destino.
- Cuatro de cada diez jóvenes españoles creen que la violencia de género siempre ha existido y que no tiene remedio, una resignación que normaliza el daño antes de que ocurra.
- Las cifras de control en pareja son reveladoras: más del 27% de las mujeres jóvenes reporta que su pareja revisa su móvil, y casi el doble que los hombres dice que su pareja se enfada si no responde de inmediato.
- Una de cada cinco mujeres jóvenes afirma haber sido forzada a mantener relaciones sexuales, y el 44% de quienes sufrieron violencia en pareja reporta problemas de salud mental, frente al 19,6% de los hombres.
- El apoyo al feminismo cayó diez puntos entre 2019 y 2023, mientras el negacionismo entre hombres jóvenes casi se duplicó, pasando del 11,9% al 23,1%, señalando una polarización que no es espontánea sino cultivada.
- Solo el 12,9% de los jóvenes dice no haber presenciado ninguna situación de violencia contra mujeres en su entorno cercano, lo que convierte este fenómeno en una experiencia colectiva, no excepcional.
Un estudio presentado por Fad Juventud con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer expone una fractura en la manera en que los jóvenes españoles comprenden este problema. Cuatro de cada diez consideran que, aunque está mal, es algo inevitable que siempre ha existido. Tres de cada diez lo rechazan. El resto habita un espacio intermedio. Lo que domina, según el Barómetro Juventud y Género 2025, es una resignación estructural: se reconoce el problema, pero se asume que no tiene remedio.
Esa resignación se vuelve concreta en los datos de violencia en pareja. El 27,3% de las mujeres jóvenes declara que su pareja le ha revisado el móvil, frente al 17% de los hombres. El 32,1% afirma que su pareja se ha enfadado por no responder de inmediato a mensajes, casi el doble que en ellos. La violencia psicológica profundiza la brecha: el 24,8% de las chicas ha recibido insultos o humillaciones de su pareja, frente al 11,1% de los chicos. El impacto en la salud mental es medible: el 44% de las chicas que sufrió violencia en pareja reporta problemas de salud mental, frente al 19,6% de los chicos.
La violencia sexual amplía aún más esta distancia. El 20,3% de las mujeres jóvenes afirma haber sido forzada a mantener relaciones sexuales cuando no quería, frente al 8% de los hombres. Y estas no son experiencias marginales: solo el 12,9% de los jóvenes dice no haber presenciado ninguna situación de violencia contra mujeres en su entorno próximo.
Lo más inquietante, sin embargo, es la erosión del consenso. En 2019, el 64% de los jóvenes mostraba alta identificación con el feminismo; en 2023, esa cifra cayó al 54%. La preocupación por la violencia de género como problema social relevante pasó del 82,5% al 65%. El negacionismo creció entre mujeres jóvenes del 5,7% al 13,2%, y entre hombres jóvenes del 11,9% al 23,1%. Lo que hace una década parecía terreno ganado se ha convertido en terreno en disputa.
Un estudio presentado por Fad Juventud con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer revela una fractura profunda en cómo los jóvenes españoles entienden la violencia de género. Cuatro de cada diez consideran que, aunque está mal, es algo inevitable que siempre ha existido. Tres de cada diez rechazan esta visión. El resto queda en un espacio intermedio, pero lo que emerge del Barómetro Juventud y Género 2025 es una posición dominante de resignación: se reconoce el problema, pero se asume que no tiene remedio.
Esta pesimismo estructural cobra forma cuando se desciende a los datos concretos de violencia en pareja. El 27,3% de las mujeres jóvenes declara que su pareja le ha revisado el móvil, frente al 17% de los hombres. El 32,1% afirma que su pareja se ha enfadado por no responder de inmediato a mensajes o llamadas, casi el doble que en ellos, donde la cifra es del 17,5%. Estas conductas de control, presentadas como hechos cotidianos en las relaciones, revelan una normalización de comportamientos que erosionan la autonomía.
La violencia psicológica dibuja un cuadro aún más desigual. El 24,8% de las chicas ha recibido insultos o humillaciones de su pareja, comparado con el 11,1% de los chicos. El 20,7% de ellas ha escuchado que no vale nada, frente al 9,7% de ellos. Estos números no son abstracciones: representan conversaciones, momentos, cicatrices. Y el impacto en la salud mental es medible. El 44% de las chicas que ha sufrido violencia en pareja asegura haber tenido problemas de salud mental, frente al 19,6% de los chicos. La brecha es casi de veinticinco puntos.
La violencia sexual amplía aún más esta distancia. Una de cada cinco mujeres jóvenes, el 20,3%, afirma haber sido forzada a mantener relaciones sexuales cuando no quería. Entre los hombres, ese porcentaje cae al 8%. Estos actos no son excepciones en los márgenes de la juventud española; son experiencias que ocurren en círculos cercanos. Solo el 12,9% de los jóvenes manifiesta no haber presenciado ninguna situación de violencia contra mujeres en su entorno próximo. Las mujeres identifican estas situaciones con mayor frecuencia, con diferencias que alcanzan entre diez y treinta puntos respecto a los hombres.
Pero hay algo más inquietante en los datos: la erosión del consenso político y social sobre el feminismo y la igualdad. En 2019, el 64% de los jóvenes presentaba un alto grado de identificación con el feminismo. En 2023, esa cifra había caído al 54%. La preocupación por la violencia de género como problema social relevante pasó de 82,5% en 2019 a 65% en 2023. Y el negacionismo ha crecido. Entre las mujeres jóvenes, pasó de 5,7% en 2019 a 13,2% en 2023. Entre los hombres jóvenes, el salto es más pronunciado: de 11,9% a 23,1%.
Esta polarización no es accidental. El informe de Juventud 2024 constata que la identificación con las políticas de igualdad y el feminismo comienza a cuestionarse, especialmente entre hombres y mujeres jóvenes que divergen en sus posiciones sobre feminismo, igualdad e identidades de género. Un sector minoritario pero significativo de la población joven cuestiona ahora la existencia misma de las desigualdades de género estructurales. Lo que hace una década parecía un terreno ganado se ha vuelto terreno en disputa.
Notable Quotes
Las mujeres sufren con mucha mayor frecuencia las formas más graves y las consecuencias más intensas de la violencia en pareja— Responsables del Barómetro Juventud y Género 2025
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué importa que el 40% de los jóvenes vea la violencia de género como inevitable?
Porque eso no es solo una opinión. Es una puerta abierta. Si crees que algo es inevitable, dejas de luchar contra ello. Y mientras tanto, el 27% de las chicas tiene a alguien revisándole el móvil.
Pero el estudio también dice que el 30% está en contra de esa idea. ¿No es eso esperanzador?
Lo es, pero el problema es quién está en el medio. Ese 30% que rechaza la inevitabilidad no es lo suficientemente fuerte para contrapesar la resignación. Y luego está el crecimiento del negacionismo, que es diferente. No es resignación, es negación.
¿Qué significa que el negacionismo entre hombres jóvenes haya pasado de 11,9% a 23,1% en cuatro años?
Significa que casi uno de cada cuatro hombres jóvenes ahora niega que la violencia de género sea un problema real. Eso no es un cambio de opinión. Es un cambio de realidad compartida.
¿Y las mujeres? El 44% de las que sufrieron violencia en pareja tiene problemas de salud mental.
Ese número es el costo invisible. No aparece en las noticias de agresiones. Aparece en insomnios, ansiedad, depresión. Y ocurre mientras el apoyo al feminismo cae de 64% a 54%.
¿Crees que el problema es que los jóvenes no ven la violencia, o que no quieren verla?
Probablemente ambas cosas. Solo el 12,9% dice no haber visto nada. Así que la ven. Pero la resignación y el negacionismo son formas de no verla realmente, de convertirla en algo natural o inexistente.