Si avanzas, hay una posibilidad de vivir
El disidente navegó 40 horas en balsa con teléfono sin batería, cambió rumbo a Corea del Sur cuando la niebla lo desorientó y fue rescatado por pescadores. Dong fue encarcelado múltiples veces en China por activismo pro-democracia y conmemoración de Tiananmen; enfrentaba vigilancia constante y negación de prestaciones tras liberación.
- Dong Guangping, 68 años, navegó 40 horas en balsa desde Weihai, China, hasta Corea del Sur
- Fue encarcelado múltiples veces en China por activismo pro-democracia y conmemoración de Tiananmen
- Deportado desde Tailandia en 2015 y Vietnam en 2022, ambas veces devuelto a prisión en China
- Llegó a Toronto el viernes tras ser trasladado desde un centro de refugiados en Incheon, Corea del Sur
Dong Guangping, activista chino de 68 años, llegó a Canadá tras una peligrosa travesía de 40 horas en balsa desde China, evitando cuatro intentos fallidos previos y deportaciones de Tailandia y Vietnam.
Dong Guangping llegó a Toronto el viernes pasado después de cuarenta horas en una balsa motorizada, un viaje que lo llevó a través de la niebla, el pánico y el agotamiento de la batería de su teléfono. A los 68 años, el disidente chino había intentado escapar de su país en al menos tres ocasiones anteriores. Tailandia lo devolvió a China en 2015. Vietnam hizo lo mismo en 2022. Cada regreso significó cárcel. Esta vez, finalmente, llegó a tierra libre.
Dong pasó años encarcelado en China por sus actividades políticas. En 2001, fue condenado a tres años de prisión por incitar a la subversión después de distribuir folletos con artículos sobre represión política. Más tarde, fue arrestado nuevamente en 2014 por participar en un acto conmemorativo de las víctimas de la masacre de Tiananmen en 1989. Cuando salía de prisión, no podía renovar su pasaporte ni acceder a prestaciones de jubilación. La policía lo vigilaba constantemente. "Es como vivir en una jaula. Muy asfixiante", dijo en una entrevista por video desde Toronto con The Associated Press.
El 24 de mayo partió desde Weihai, una ciudad costera en la provincia de Shandong, con Japón como destino. Creía que el gobierno japonés no lo devolvería a China. Pero al día siguiente llegó la niebla espesa. Su teléfono, que usaba para la navegación por GPS, se estaba muriendo. La batería externa también se agotó. Cambió de rumbo hacia Corea del Sur, su plan de contingencia. El miedo era real: su pequeña embarcación podría volcar si el viento y el oleaje aumentaban. No tenía forma de regresar. "Las condiciones de vida en el país son tan terribles que estar vivo es poco diferente de estar muerto", reflexionó después. "Así que no tiene sentido temer a la muerte. Si avanzas, hay una posibilidad de vivir".
Por la noche vio luces a lo lejos. La primera embarcación que se cruzó en su camino no escuchó sus gritos de auxilio. Un barco pesquero lo recogió. Pidió a los pescadores que llamaran a la policía. La guardia costera surcoreana lo detuvo por violar la ley de inmigración, pero un tribunal rechazó la orden de arresto formal, señalando que no había fundamentos suficientes para su detención.
Fue trasladado a un centro de refugiados en Incheon, cerca de Seúl. A principios de junio, un funcionario del centro le pidió su estatura, peso y color de ojos. Al principio se preocupó, pero su abogado le explicó que era a solicitud de la misión diplomática canadiense. Una semana después abordó un vuelo hacia Toronto. "Me siento muy sorprendido, extremadamente sorprendido. Es como si todavía estuviera en un sueño. Es muy rápido", dijo. Su familia había obtenido el estatus de reasentamiento en Canadá en 2015, antes de su deportación desde Tailandia. Su exesposa e hija ya vivían allí.
La embajada de Canadá en Corea del Sur declinó comentar sobre el caso. El ministerio de relaciones exteriores surcoreano indicó que manejó el asunto "de acuerdo con la ley y los principios", sin especificar detalles. La agencia de la ONU para los refugiados tampoco comentó, citando confidencialidad. Lo que está claro es que Dong finalmente está en un lugar donde dice sentir libertad por primera vez en más de una década. "No hay ni un atisbo de miedo", afirmó.
Pero la alegría no borra el pasado. Planea consultar a un abogado para ver si puede demandar a Tailandia y Vietnam por las deportaciones que lo devolvieron a prisión. Espera ganarse la vida como conductor de camión o de Uber. Y no ha abandonado su causa. El exagente de policía que se convirtió en activista pro-democracia dice que su objetivo final sigue siendo que China logre una democracia constitucional. La lucha, insiste, está lejos de terminar.
Citações Notáveis
Es como vivir en una jaula. Muy asfixiante— Dong Guangping, en entrevista con The Associated Press
Las condiciones de vida en el país son tan terribles que estar vivo es poco diferente de estar muerto— Dong Guangping, reflexionando sobre su decisión de continuar en la balsa
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cómo alguien de 68 años se atreve a cruzar el mar en una balsa motorizada?
Cuando has estado en una jaula durante décadas, el riesgo de morir en el agua empieza a parecer menos aterrador que la certeza de morir en vida.
Pero cambió de rumbo cuando se perdió. ¿Eso no fue suerte?
Fue supervivencia. Cuando tu teléfono se muere y la niebla te rodea, tienes que tomar una decisión rápida. Corea del Sur estaba más cerca que Japón. Eligió vivir.
¿Por qué Tailandia y Vietnam lo devolvieron, pero Canadá lo aceptó?
Tailandia y Vietnam tienen relaciones complicadas con China. Canadá tiene un sistema legal diferente, y su familia ya estaba allí esperando desde 2015. A veces el lugar correcto simplemente es donde alguien ya te está esperando.
¿Cree que puede realmente demandar a esos países?
Probablemente no. Pero necesita intentarlo. No es solo por él. Es por todos los que fueron devueltos y encarcelados después.
¿Y ahora qué? ¿Se retira del activismo?
No. Dijo que su objetivo final sigue siendo una democracia constitucional en China. La lucha no termina cuando llegas a tierra segura. Solo cambia de forma.