Elon Musk revela en correos cómo murió su primer hijo en sus brazos

Dos adolescentes murieron en accidente de Tesla Model S en 2018; el hijo de Elon Musk falleció en 2002 por síndrome de muerte súbita infantil.
Murió en mis brazos. Sentí el último latido de su corazón.
Musk describió la muerte de su primer hijo Nevada Alexander en correos revelados durante demanda judicial.

En el cruce entre el poder y el duelo, Elon Musk reveló en correos judiciales la muerte de su primer hijo, Nevada Alexander, fallecido en sus brazos a las diez semanas de vida en 2002. La revelación emergió de una demanda contra Tesla por el accidente fatal de dos adolescentes en Florida, recordándonos que incluso los hombres más poderosos del mundo cargan pérdidas que el dinero no puede nombrar. El dolor, cuando encuentra a otro dolor, habla en un idioma que ninguna fortuna puede silenciar del todo.

  • Un expediente judicial sacó a la luz lo que Musk había guardado en silencio por veinte años: la muerte de su bebé Nevada Alexander entre sus brazos, víctima del síndrome de muerte súbita infantil.
  • Barrett Riley, de 18 años, murió carbonizado junto a su copiloto tras estrellar un Tesla Model S a 186 km/h en Fort Lauderdale, después de desactivar el control de velocidad que sus padres habían configurado.
  • La familia Riley demandó a Tesla argumentando que el sistema de restricción de velocidad era demasiado fácil de burlar para un adolescente, poniendo en el centro del juicio la responsabilidad del fabricante.
  • Musk respondió con una confesión íntima sin precedentes en su vida pública, escribiéndole a James Riley durante semanas sobre su propio hijo perdido: 'No hay nada peor que perder a un hijo'.
  • Tesla actualizó su software en junio de 2018 para reforzar el control parental de velocidad, dedicando la nueva función a la memoria de Barrett Riley, mientras el juicio aguardaba su turno en el calendario judicial.

Elon Musk rara vez deja ver sus heridas. Pero una demanda judicial lo obligó a escribir, en correos que se volverían públicos, sobre el dolor más hondo de su vida: la muerte de Nevada Alexander Musk, su primer hijo, fallecido a las diez semanas de vida en 2002. "Murió en mis brazos. Sentí el último latido de su corazón", escribió el magnate, en lo que sería la única vez que habló públicamente sobre ese instante.

Los correos fueron dirigidos a James Riley, padre de Barrett Riley, un adolescente de 18 años que el 8 de mayo de 2018 conducía un Tesla Model S a 186 kilómetros por hora por las calles de Fort Lauderdale. Barrett había desactivado el control de velocidad que sus padres programaron en el vehículo. Al perder el control, el auto se estrelló contra el muro de una casa. No fue el impacto lo que mató a Barrett y a su copiloto, sino el incendio posterior, alimentado por las baterías del vehículo.

La familia Riley demandó a Tesla, argumentando que el sistema de control de velocidad era demasiado fácil de eludir. Fue en ese contexto donde Musk, durante casi siete semanas de intercambio epistolar, reveló su pérdida más íntima y ofreció su cooperación. "No hay nada peor que perder a un hijo", le escribió a Riley, tendiendo un puente insólito entre dos padres separados por la fortuna pero unidos por el duelo.

En junio de 2018, Tesla actualizó su software para que los padres pudieran limitar la velocidad máxima entre 80 y 144 km/h con mayor dificultad para desactivarlo. La función fue dedicada a la memoria de Barrett Riley. James Riley le escribió a Musk pidiendo que se reconociera que la muerte de su hijo y la de su copiloto habían impulsado ese cambio. El juicio quedó programado para ese año, pero la historia más reveladora ya estaba escrita en esos correos que nadie esperaba leer.

Elon Musk no es conocido por revelar sus vulnerabilidades. El magnate sudafricano que fundó PayPal, SpaceX y Tesla se ha ganado una reputación por sus ideas disruptivas, sus tuits controvertidos y su disposición a hablar en público sobre casi cualquier cosa. Pero hay un dolor que guardó en silencio durante dos décadas, hasta que una demanda judicial lo obligó a escribir sobre él en correos electrónicos dirigidos a un extraño que había perdido a su hijo de la misma manera que él.

En 2002, cuando Nevada Alexander Musk tenía apenas diez semanas de vida, murió en los brazos de su padre. El bebé fue víctima del síndrome de muerte súbita infantil, una tragedia sin explicación que golpea a familias sin aviso. Musk escribiría años después, en esos correos que se hicieron públicos como parte de un expediente judicial: "Murió en mis brazos. Sentí el último latido de su corazón". Fue la única vez que el hombre más rico del mundo habló públicamente sobre el momento exacto en que su primer hijo dejó de respirar.

Los correos llegaron a James Riley, un padre que había perdido a su hijo Barrett en circunstancias muy diferentes pero igualmente devastadoras. El 8 de mayo de 2018, Barrett Riley conducía un Tesla Model S a 186 kilómetros por hora en las calles de Fort Lauderdale, Florida. Había desactivado el control de velocidad que sus padres habían programado en el vehículo. Cuando perdió el control, el auto se estrelló contra el muro de una casa. El impacto no fue lo que mató a Barrett y a su copiloto. Fue el incendio que estalló después, alimentado por las baterías del vehículo, lo que los consumió.

La familia Riley demandó a Tesla, argumentando que el sistema de control de velocidad era demasiado fácil de desactivar para un adolescente. La familia del copiloto presentó una demanda separada con un argumento similar. Fue en el intercambio de correos entre Musk y Riley donde el CEO de Tesla hizo su confesión más íntima. Durante casi siete semanas, escribió sobre la pérdida de Nevada Alexander, algo extraordinario viniendo de un hombre que rara vez se permite momentos de vulnerabilidad pública. "No hay nada peor que perder a un hijo", le escribió a Riley, ofreciendo no solo sus condolencias sino también su cooperación en el caso.

La revelación de estos correos cambió la percepción pública de Musk. El hombre que fumaba marihuana en podcasts y escribía tuits incendiarios mostró un lado que pocos conocían: el de un padre que había vivido el peor dolor imaginable y que, décadas después, seguía cargando con él. Después de Nevada Alexander, Musk tuvo seis hijos más, pero la muerte de su primogénito dejó una marca que nunca desapareció.

En junio de 2018, poco después del accidente de Barrett Riley, Musk actualizó el software de Tesla para hacer que el control de velocidad fuera más robusto. Los padres ahora podían limitar la velocidad máxima entre 80 y 144 kilómetros por hora, y el sistema sería más difícil de eludir. En la actualización, Tesla dedicó la función a la memoria de Barrett Riley. Riley escribió a Musk: "Nunca pedí reconocimiento por nada en mi vida, pero sería bueno reconocer que la pérdida de Barrett y Edgar condujo a una mayor seguridad de los demás". El juicio estaba programado para ese año, aunque la historia de cómo un padre multimillonario y otro padre ordinario encontraron un punto de conexión en el dolor ya había sido escrita en esos correos que nadie esperaba leer.

No hay nada peor que perder a un hijo
— Elon Musk, en correos a James Riley
Sería bueno reconocer que la pérdida de Barrett y Edgar condujo a una mayor seguridad de los demás
— James Riley, padre de Barrett Riley
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Musk decidió compartir algo tan personal en correos a un extraño?

Model

No fue una decisión voluntaria en el sentido tradicional. Los correos surgieron como parte de un proceso legal. Pero lo notable es que Musk no se limitó a responder formalmente. Eligió contar su historia completa, algo que casi nunca hace con asuntos privados.

Inventor

¿Crees que la muerte de su hijo influyó en cómo respondió a la demanda?

Model

Claramente. Escribir sobre Nevada Alexander después de veinte años no fue casual. Musk estaba hablando con alguien que entendía exactamente lo que él había sentido, aunque en circunstancias diferentes. Eso creó un espacio donde pudo ser honesto.

Inventor

¿Qué significó la actualización del software para Riley?

Model

Fue una validación tangible. Riley no pedía que Musk reconociera públicamente su dolor, pero quería que la muerte de su hijo sirviera para algo. La actualización del control de velocidad fue eso: una consecuencia real que podría salvar otras vidas.

Inventor

¿Cambió esto la forma en que la gente ve a Musk?

Model

Para algunos, sí. Mostró que incluso alguien tan público y controlado puede tener grietas profundas. Pero también reveló algo más: que el dolor compartido puede crear conexiones inesperadas, incluso entre personas que viven en mundos completamente diferentes.

Inventor

¿Qué queda sin resolver en esta historia?

Model

El juicio. Los correos fueron el comienzo de una conversación sobre seguridad vehicular y responsabilidad corporativa. Pero la pregunta legal más grande aún estaba pendiente: ¿fue Tesla negligente, o fue un accidente trágico que ningún sistema podría haber prevenido completamente?

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