No se puede subestimar al mejor jugador del mundo
En los cuartos de final de Qatar 2022, Cristiano Ronaldo vio extinguirse su sueño mundialista desde el banquillo, mientras Portugal caía ante Marruecos. A los 37 años, sin club y convertido en suplente de su propia leyenda, el portugués cerró cinco mundiales con ocho goles y la Copa del Mundo aún pendiente como deuda impagable. La historia del deporte está llena de grandes que no recibieron la despedida que merecían; Ronaldo se suma a esa lista con una mezcla de récords imbatibles y silencios que ninguna estadística puede llenar.
- Portugal fue eliminada por Marruecos en cuartos de final, y Ronaldo observó los primeros cincuenta minutos desde la banca, incapaz de cambiar el rumbo de un partido que se escapaba.
- La temporada 2022 fue la más oscura de su carrera: conflicto abierto con Erik ten Hag, apenas un gol en diez partidos de liga y una entrevista explosiva que precipitó la rescisión de su contrato con Manchester United.
- El técnico Fernando Santos eligió a Gonçalo Ramos sobre Ronaldo ante Suiza —el joven respondió con un hat-trick— y repitió la decisión ante Marruecos, exponiendo que el equipo rendía mejor sin su estrella histórica.
- Georgina Rodríguez atacó públicamente a Santos en redes sociales tras la eliminación, mientras rumores de tensión en el vestuario y una relación fría con Bruno Fernandes dejaban al descubierto las grietas internas del equipo.
- Con 37 años y sin equipo, la posibilidad de llegar al Mundial de 2026 con 41 convierte esta derrota en lo que muchos ya llaman el final silencioso de su historia mundialista.
Cristiano Ronaldo no se despidió del fútbol mundialista como sus seguidores imaginaban. En Qatar 2022, Portugal cayó ante Marruecos en cuartos de final con él sentado en el banquillo, cerrando un ciclo de dieciséis años que comenzó en Alemania 2006. Era el final de un viaje de cinco mundiales, pero no el final que nadie había escrito para él.
El contexto era ya de por sí difícil. Durante 2022, Ronaldo apenas marcó un gol en diez partidos de Premier League con Manchester United, fue ignorado por Erik ten Hag y terminó concediendo una entrevista televisiva en la que declaró sentirse traicionado por el club. El resultado fue la rescisión de su contrato días antes del inicio del torneo, dejándolo sin equipo y con la selección como único refugio.
En Qatar, el técnico Fernando Santos tomó una decisión que lo dijo todo sin palabras: ante Suiza en octavos, dejó a Ronaldo en el banquillo y apostó por Gonçalo Ramos, de 21 años, quien respondió con un hat-trick. Ante Marruecos repitió la fórmula. Ronaldo entró al minuto 51, con Portugal ya en desventaja por un error de su portero, y poco pudo hacer. Su único remate fue detenido sin dificultad. Cuando el árbitro pitó el final, caminó hacia el vestuario con lágrimas en los ojos.
Las tensiones internas tampoco ayudaron. Circularon videos de un saludo frío entre Ronaldo y Bruno Fernandes, y Santos admitió que el delantero no estaba feliz con su rol de suplente. Georgina Rodríguez, su pareja, fue más directa: acusó al técnico de haber decidido mal y de subestimar al mejor jugador del mundo. Santos respondió sin remordimientos y anunció que viajaría a Lisboa para hablar sobre su propio futuro.
Ronaldo se fue de Qatar con récords notables: el único en marcar en cinco mundiales distintos, el futbolista con más apariciones internacionales junto a Bader Al-Mutawa, y el máximo goleador de selecciones con 118 tantos. Pero en ocho partidos de eliminación directa a lo largo de su carrera mundialista, nunca había marcado. 570 minutos, 27 disparos, ningún gol en las fases que definen la historia. La Copa del Mundo seguirá siendo la gran ausencia en una vitrina que tiene casi todo lo demás.
Cristiano Ronaldo vio terminar su carrera mundialista de la manera que menos esperaba: sentado en el banquillo, sin equipo, a los 37 años, mientras Portugal caía ante Marruecos en cuartos de final. Fue el cierre de un viaje que comenzó hace dieciséis años en Alemania 2006 y que lo llevó a disputar cinco mundiales, un honor compartido con apenas un puñado de futbolistas en la historia. Pero Qatar 2022 no fue la despedida que sus admiradores imaginaban.
La suplencia llegó como síntoma de una temporada que Ronaldo nunca querrá recordar. En 2022, su producción goleadora tocó fondo: apenas un gol en diez partidos de la Premier League con Manchester United, donde fue titular en apenas cuatro ocasiones. Su relación con el técnico Erik ten Hag se deterioró hasta el punto de que el holandés dejó de incluirlo ni siquiera en el banquillo. "Me siento traicionado. No le tengo respeto porque él no me muestra respeto", dijo Ronaldo en una entrevista televisiva que terminó siendo la gota que derramó el vaso. Manchester United resolvió su contrato días antes de que comenzara el Mundial, dejando al portugués sin club y enfrentando Qatar como un hombre en tierra de nadie.
Fernando Santos, el técnico de Portugal, tomó una decisión que cambiaría todo. Ante Suiza en octavos de final, dejó a Ronaldo en el banquillo y puso en su lugar a Gonçalo Ramos, un delantero de veintiuno años que respondió con un hat-trick. El mensaje fue claro, aunque nadie lo dijera en voz alta: el equipo funcionaba mejor sin él. Cuando llegó Marruecos en cuartos, Santos repitió la fórmula. Ronaldo vio los primeros cincuenta minutos desde la banca, observando cómo Diogo Costa cometía un error en salida que resultó en el gol de En-Nesyri. Entró a los cincuenta y uno, pero poco pudo hacer. Su único remate fue un disparo diagonal al primer palo que Bono, el arquero marroquí, detuvo sin dificultad. Fue la primera vez en dieciocho años que Ronaldo era suplente consecutivo en grandes torneos, un espejo invertido de la Eurocopa 2004, cuando con dieciocho años el técnico Felipao Scolari lo dejó fuera ante Grecia y Rusia.
La frustración en el rostro de Ronaldo mientras los minutos pasaban decía más que cualquier palabra. Portugal dominaba el segundo tiempo, pero los marroquíes cerraban filas con una defensa que ningún equipo había podido romper. El portugués intentaba desmarcarse, elevarse en el aire, hacer lo que siempre había hecho, pero los africanos no le daban espacios. Cuando el árbitro pitó el final, Ronaldo caminó hacia el vestuario con lágrimas en los ojos. Se iba de Qatar con ocho goles en cinco mundiales, sin poder superar los nueve de Eusebio, y sin la Copa del Mundo que se le había negado en cinco intentos. Peor aún: en sus ocho apariciones en fases de eliminación directa, nunca había marcado. Eran 570 minutos sin gol y veintisiete disparos a portería.
La tensión en el camerino portugués fue palpable desde el primer día. Hubo insinuaciones de una mala relación entre Ronaldo y Bruno Fernandes, su excompañero en Manchester United, después de que el capitán criticara públicamente a los directivos y al técnico del club inglés. En un video que circuló, se veía a Ronaldo intentando darle la mano a Fernandes, quien respondió con frialdad. Aunque ambos salieron a explicar que era una broma, el vestuario quedó expuesto. La decisión de Santos de dejar a Ronaldo en el banquillo ante Suiza generó tensión adicional. El técnico reconoció que el portugués le preguntó si era buena idea no jugar de titular, y que "claramente no estaba feliz". Hubo incluso rumores de que Ronaldo amenazó con abandonar la concentración, algo que Santos negó categóricamente.
La crítica más dura vino de Georgina Rodríguez, la pareja de Ronaldo. "Hoy tu amigo y entrenador decidió mal. El mismo que al meterte en el juego, vio cómo cambió todo, pero ya era tarde. No se puede subestimar al mejor jugador del mundo", escribió en redes sociales después de la eliminación ante Marruecos. Santos respondió sin arrepentimientos: "El equipo lo hizo muy bien contra Suiza. Cristiano Ronaldo es un jugador enorme. Entró cuando entendimos que era realmente necesario. No tengo esos remordimientos". Luego anunció que volaría a Lisboa para hablar con el presidente sobre su futuro.
A pesar del amargo final, Ronaldo se llevó algunos récords de Qatar. Se convirtió en el único jugador en la historia en marcar en cinco mundiales diferentes, algo que ni siquiera Lionel Messi logró. Disputó su partido número 196 con Portugal, igualando a Bader Al-Mutawa como el futbolista con más apariciones internacionales en la historia. Con veintidós participaciones en mundiales, quedó a dos de Messi en la lista histórica, detrás de Lothar Matthäus con veinticinco. Aumentó su marca como máximo anotador de selecciones con 118 goles. Pero los números, por impresionantes que sean, no consolaban la realidad: a los treinta y siete años, sin equipo, enfrentaba un futuro incierto. Llegar al Mundial de 2026 significaría hacerlo con cuarenta y uno, una edad en la que el tiempo cobra su precio incluso en los mejores. Solo Ronaldo sabía si tendría las energías para intentar otro recorrido mundialista o si se despediría en la Eurocopa 2024 en Alemania.
Notable Quotes
Me siento traicionado. No le tengo respeto porque él no me muestra respeto— Cristiano Ronaldo, en entrevista con Sky sobre Erik ten Hag
No se puede subestimar al mejor jugador del mundo. El mismo que al meterte en el juego, vio cómo cambió todo, pero ya era tarde— Georgina Rodríguez, pareja de Cristiano Ronaldo
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Cómo es posible que alguien con el palmarés de Cristiano termine siendo suplente en su último Mundial?
Porque 2022 fue un año de ruptura total. No fue solo Qatar. Fue Manchester United, fue ten Hag, fue la falta de minutos. Cuando llegas a un torneo así ya desgastado, el técnico ve que el equipo funciona sin ti, y toma la decisión.
¿Cree que Fernando Santos se equivocó al dejarlo en el banquillo?
Esa es la pregunta que nadie puede responder con certeza. Gonçalo Ramos marcó un hat-trick. El equipo ganó. Pero cuando pierdes, todos dicen que fue un error. Lo que es seguro es que Cristiano no lo perdonó.
¿Qué significa que sea suplente consecutivo por primera vez en dieciocho años?
Significa que volvió a vivir lo que experimentó siendo un adolescente en 2004. El círculo se cerró, pero de la peor manera posible. No como una lección, sino como un castigo.
¿Por qué los récords no parecen importar en esta historia?
Porque los récords son números. Lo que importa es cómo te sientes cuando termina. Cristiano se fue llorando. Eso pesa más que cualquier estadística.
¿Hay alguna posibilidad de que vuelva en 2026?
Matemáticamente, sí. Humanamente, casi imposible. Tendría cuarenta y uno años, sin equipo, sin ritmo. El tiempo es el único rival que nunca ha podido vencer.
¿Qué queda después de todo esto?
Una espina clavada. No la Copa del Mundo. No los goles en eliminatorias. La sensación de que su último acto fue en el banquillo, viendo cómo otros hacían lo que él no pudo.