Los grandes ríos de Europa —el Danubio y el Rin entre ellos— han descendido a niveles sin precedente en los registros modernos, visibles desde el espacio como heridas abiertas en el continente. La sequía extrema y el calor implacable no solo amenazan ecosistemas y economías, sino que exponen la fragilidad de infraestructuras críticas que millones de personas dan por sentadas. Lo que ocurre en Budapest o en Kaub no es una anomalía pasajera, sino una advertencia inscrita en el paisaje: el agua, fundamento de toda civilización, no puede negociarse con el clima que nosotros mismos hemos alterado.
Crisis hídrica sin precedentes: el calor extremo seca los ríos europeos visibles desde el espacio
Las disrupciones en transporte fluvial y energía afectan a millones de europeos; cancelación de cruceros turísticos impacta economías locales; ecosistemas acuáticos en riesgo.