Crece escepticismo por designación de Faría para reconstrucción tras terremotos en Venezuela

Miles de familias afectadas por terremotos del 24 de junio requieren reconstrucción de viviendas e infraestructura en La Guaira.
Sanear un río de esa magnitud no podía lograrse a corto plazo
Faría cambió su narrativa años después cuando fue cuestionada sobre el incumplimiento del saneamiento del río Guaire.

Delcy Rodríguez designó a Faría para liderar la reconstrucción habitacional e infraestructural tras los terremotos del 24 de junio en Venezuela. Faría prometió en 2005-2006 sanear el río Guaire para que fuera apto para bañarse, pero el proyecto sigue incompleto más de dos décadas después.

  • Delcy Rodríguez designó a Jacqueline Faría directora de la Gran Misión Venezuela Renace el 15 de julio de 2026
  • Faría prometió en 2005-2006 sanear el río Guaire con plazo original de 2014
  • Más de dos décadas después, el saneamiento del río Guaire sigue incompleto
  • Los terremotos del 24 de junio devastaron viviendas e infraestructura en La Guaira

Jacqueline Faría fue nombrada directora de la Misión Venezuela Renace para reconstruir La Guaira tras terremotos, pero su designación genera incertidumbre por incumplimientos previos como ministra del Ambiente.

Jacqueline Faría acaba de recibir una de las tareas más urgentes del país: reconstruir La Guaira después de que los terremotos del 24 de junio devastaran viviendas e infraestructura en toda la región. Delcy Rodríguez, jefa encargada del régimen venezolano, la designó hace poco como presidenta de la Gran Misión Venezuela Renace, una iniciativa adscrita a la Presidencia de la República cuyo mandato es articular y coordinar los esfuerzos de recuperación habitacional e infraestructural. La misión suena clara: verificar técnicamente qué se necesita, y entregar respuestas oportunas a las familias que lo perdieron todo.

Pero en las redes sociales y en las conversaciones cotidianas de Venezuela, la designación ha desatado una ola de escepticismo que no tiene que ver con la urgencia del trabajo, sino con quién fue elegida para hacerlo. Faría no es una funcionaria desconocida. Hace dos décadas, cuando fue ministra del Ambiente, hizo una promesa pública y repetida: el río Guaire, que atraviesa Caracas, sería completamente saneado. En 2005 y 2006 anunció que el río estaría apto para que los venezolanos se bañaran en él. El gobierno invertió recursos significativos en el proyecto. Se fijó un plazo: 2014.

El río Guaire sigue siendo lo que siempre fue. Más de dos décadas después, la obra nunca se concretó. Cuando años más tarde le preguntaron por qué no se había cumplido, Faría cambió su narrativa. Sanear un río de esa magnitud, explicó entonces, no podía lograrse a corto plazo. Era una respuesta que contradecía sus promesas originales, pero también revelaba algo: los plazos que ella fijaba no significaban mucho.

En X, un usuario escribió con frustración: "Prometió que sanearía el río Guaire y no cumplió; esta dictadura cree que uno es pendejo. Qué mal pinta ese nombramiento". En Instagram, otro venezolano fue más directo: "Esta mujer hace años habló de que uno se podría bañar en el Guaire, pura paja". Otros comentarios en redes sociales reflejaban una resignación amarga. "A recoger los vidrios; La Guaira quedará para el recuerdo", escribió alguien, sugiriendo que la reconstrucción sería un fracaso predestinado.

Lo que está en juego es más que la reputación de una funcionaria. Miles de familias necesitan que sus casas se reconstruyan, que la infraestructura se repare, que alguien cumpla. La historia del río Guaire no es solo un fracaso administrativo; es un patrón. Es la prueba de que las promesas hechas desde el gobierno venezolano, incluso las que vienen acompañadas de inversión y plazos específicos, pueden evaporarse sin consecuencias visibles. Y ahora esa misma persona está a cargo de una misión que requiere exactamente lo que no pudo entregar antes: cumplimiento, coordinación, resultados medibles en un plazo razonable.

La incertidumbre que crece en Venezuela no es paranoia. Es memoria.

He designado a Jacqueline Faría como presidenta de la Gran Misión Venezuela Renace, adscrita a la Presidencia de la República
— Delcy Rodríguez
Sanear un río de esa magnitud no podía lograrse a corto plazo
— Jacqueline Faría, en respuesta posterior sobre el incumplimiento del saneamiento del río Guaire
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué la gente reacciona tan fuerte a esta designación? Hay terremotos, hay gente sin casa. ¿No debería importar solo que alguien se haga cargo?

Model

Importa quién se haga cargo. Faría no es un nombre nuevo. Hace veinte años prometió algo muy específico: un río limpio, apto para bañarse. Invertieron dinero. Fijaron una fecha. Nada pasó.

Inventor

Pero eso fue hace dos décadas. La gente cambia, aprende de sus errores.

Model

Claro que sí. Pero cuando le preguntaron qué pasó, no dijo "cometí un error". Dijo que sanear un río "no podía lograrse a corto plazo". Eso contradice lo que había prometido. Sugiere que no asumió responsabilidad.

Inventor

¿Y si esta vez es diferente? ¿Si tiene más recursos, más apoyo?

Model

Posible. Pero la gente no está siendo irracional. Están diciendo: vimos esto antes. Vimos promesas, inversión, plazos. Y vimos nada. ¿Por qué creer que ahora será distinto?

Inventor

Entonces, ¿qué necesitaría pasar para que la gente confíe?

Model

Transparencia. Plazos realistas. Y sobre todo, que cuando algo no se cumpla, alguien lo reconozca y explique por qué. El río Guaire nunca fue reconocido como un fracaso. Simplemente desapareció de la conversación pública.

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