Vacuna Pfizer pierde eficacia más rápido que AstraZeneca ante Delta

La vacunación masiva sigue siendo la forma más efectiva de proteger a los no inmunizados
Los investigadores de Oxford subrayan que aunque las vacunas no eliminan el contagio, siguen siendo la herramienta más poderosa disponible contra Delta.

En el verano de 2021, investigadores de Oxford pusieron sobre la mesa una verdad incómoda sobre la inmunidad humana: no es un escudo fijo, sino una protección que se erosiona con el tiempo. Al comparar el comportamiento de las vacunas Pfizer y AstraZeneca frente a la variante Delta, el estudio reveló que la superioridad inicial no garantiza la durabilidad, y que la carrera entre la ciencia y el virus exige respuestas continuas, no soluciones definitivas.

  • Pfizer arranca con un 90% de protección contra Delta, pero pierde doce puntos porcentuales en apenas tres meses, generando alarma sobre la durabilidad de la inmunidad.
  • AstraZeneca, aunque menos potente al inicio, muestra una caída más lenta y estable, lo que replantea qué significa realmente 'mejor' en el contexto de una pandemia en evolución.
  • El hallazgo más perturbador es que los vacunados que se infectan pueden acumular cargas virales similares a las de personas sin vacunar, poniendo en duda cuánto protegen a quienes los rodean.
  • El estudio, aún sin revisión científica formal, ya presiona al comité asesor británico a decidir si recomienda una tercera dosis de refuerzo para el otoño.
  • Los investigadores insisten: a pesar del declive, vacunarse sigue siendo la herramienta más poderosa disponible, y la vacunación masiva global es más urgente que nunca.

Investigadores de la Universidad de Oxford documentaron en agosto de 2021 un patrón que complica la narrativa de la vacunación como solución definitiva: la protección que ofrecen Pfizer y AstraZeneca contra la variante Delta no es estática, y cada una sigue una trayectoria distinta con el paso del tiempo.

El análisis se basó en registros del sistema de salud británico con datos de 700.000 pacientes, recogidos entre diciembre de 2020 y agosto de 2021. Los resultados muestran que Pfizer comienza con una ventaja clara —90% de eficacia al mes de completar la pauta— pero esa protección cae al 85% a los dos meses y al 78% a los tres. AstraZeneca, en cambio, parte de un 67% y desciende de forma más gradual hasta el 61%, dibujando una curva más estable aunque menos brillante en su punto de partida.

Lo que más inquieta a los científicos no es solo la velocidad del declive, sino la posibilidad de que las personas vacunadas que se infectan puedan portar niveles de virus comparables a los de quienes no recibieron ninguna dosis. La epidemióloga Sarah Walker aclaró que aún se desconoce con precisión cuánta transmisión pueden generar estos casos, aunque es posible que mantengan cargas virales elevadas por períodos más cortos que los no vacunados.

El estudio también apunta que Moderna mostró una eficacia igual o superior a las otras dos vacunas, aunque los datos sobre su pauta completa frente a Delta aún son insuficientes. Los jóvenes de 18 a 34 años registraron mayor protección que los adultos de mediana edad, y el intervalo entre dosis no pareció influir en la eficacia.

Aunque los hallazgos son preliminares —el estudio no había pasado aún por revisión científica formal—, sus implicaciones son inmediatas: el comité asesor de vacunación del Reino Unido deberá decidir si recomienda una tercera dosis para el otoño. Walker fue contundente al concluir que vacunar al mayor número posible de personas, dentro y fuera del Reino Unido, sigue siendo la respuesta más efectiva ante una variante que no da tregua.

Investigadores de la Universidad de Oxford han documentado un patrón inquietante en cómo dos de las vacunas más utilizadas en el mundo responden a la variante Delta del coronavirus. El hallazgo, publicado a mediados de agosto de 2021, revela que aunque Pfizer/BioNTech ofrece una protección inicial superior, esa ventaja se desmorona con rapidez conforme pasan las semanas.

El estudio examinó registros del servicio nacional de salud británico recopilados entre diciembre de 2020 y agosto de 2021, analizando pruebas de 700.000 pacientes tomadas antes y después del 17 de mayo, cuando Delta se convirtió en la variante dominante en el Reino Unido. Los números cuentan una historia de dos trayectorias divergentes. Un mes después de completar la pauta de Pfizer, la protección contra infecciones con alta carga viral alcanzaba el 90 por ciento. Pero a los dos meses había caído al 85 por ciento, y a los tres meses descendía al 78 por ciento. AstraZeneca, por su parte, comenzaba más modestamente con un 67 por ciento de protección al mes, pero mantenía una caída más gradual: 65 por ciento a los dos meses y 61 por ciento a los tres.

Lo que preocupa a los investigadores no es solo la velocidad del declive, sino lo que sucede cuando alguien completamente vacunado se infecta de todas formas. Los datos sugieren que quienes contraen COVID-19 después de recibir ambas dosis pueden acumular niveles de virus similares a los de personas sin vacunar. Sarah Walker, experta en estadística médica y epidemiología de Oxford, explicó que aún desconocen cuánta transmisión pueden provocar estas personas infectadas, aunque es posible que mantengan cargas virales altas durante períodos más breves que los no vacunados. Lo que sí es claro es que la presencia de esos niveles elevados de virus sugiere que las personas sin vacunar podrían estar menos protegidas ante Delta de lo que se esperaba.

El estudio aún no ha sido revisado por la comunidad científica, lo que significa que estos hallazgos son preliminares. Sin embargo, los investigadores subrayan un punto crucial: aunque las vacunas no eliminan la posibilidad de contagio, siguen siendo la herramienta más efectiva disponible para garantizar protección contra esta variante. Koen Pouwels, colega de Walker, observó que a pesar de las disminuciones de protección documentadas, la eficacia general de ambos inmunizantes sigue siendo muy alta.

Los datos también revelan matices adicionales. La vacuna de Moderna, desarrollada en Estados Unidos, mostró una eficacia igual o mayor que Pfizer y AstraZeneca contra Delta, aunque los investigadores aún carecen de datos para evaluar su desempeño tras la pauta completa. El intervalo entre dosis no pareció afectar la eficacia para prevenir nuevas infecciones. Los grupos más jóvenes, entre 18 y 34 años, presentaron niveles de protección más altos que los adultos de 35 a 64 años.

Walker fue enfática en sus conclusiones: es esencial que se vacune a la mayor cantidad de personas posible, tanto en el Reino Unido como en el resto del mundo. Los hallazgos tienen implicaciones directas para las decisiones de política sanitaria. El Comité Conjunto sobre Vacunación e Inmunización británico debe decidir próximamente si recomienda una tercera dosis de refuerzo para el otoño, y este estudio proporciona evidencia de que tal medida podría ser necesaria, al menos para quienes recibieron Pfizer.

Es esencial que se vacune a tanta gente como sea posible, tanto aquí en el Reino Unido como en el resto del mundo
— Sarah Walker, experta en estadística médica y epidemiología de la Universidad de Oxford
La eficacia general de las vacunas es aún muy alta a pesar de las ligeras disminuciones de protección
— Koen Pouwels, investigador de la Universidad de Oxford
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué importa que Pfizer caiga más rápido si ambas vacunas siguen siendo efectivas?

Model

Porque la velocidad del declive determina cuándo necesitarás una dosis de refuerzo. Si tu protección cae del 90 al 78 por ciento en tres meses, estás en territorio diferente que alguien cuya protección baja de 67 a 61 por ciento en el mismo período.

Inventor

Pero 78 por ciento sigue siendo bastante alto.

Model

Lo es, pero el estudio encontró algo más preocupante: cuando las personas vacunadas se infectan, pueden tener niveles de virus tan altos como los no vacunados. Eso significa que podrían ser transmisores efectivos.

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¿Entonces la vacuna no detiene la transmisión?

Model

No completamente, especialmente con Delta. Reduce el riesgo, pero no lo elimina. Por eso los investigadores insisten en que la vacunación masiva sigue siendo esencial: protege a los que no pueden vacunarse.

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¿Qué pasa con Moderna?

Model

Parece mejor, pero tienen menos datos. Solo saben que una dosis de Moderna funciona bien. No saben aún cómo se comporta después de la pauta completa.

Inventor

¿Esto significa que todos necesitaremos refuerzos?

Model

Probablemente sí, pero el estudio sugiere que quienes recibieron Pfizer podrían necesitarlos antes que quienes recibieron AstraZeneca.

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