En los últimos días de julio, Costa Rica y Panamá unieron sus brigadas sanitarias en la frontera de Paso Canoas y Progreso para enfrentar juntos lo que ninguno puede vencer por separado: la expansión silenciosa del mosquito Aedes aegypti. El operativo fumigó 1,300 viviendas y recordó una verdad antigua en la salud pública — que las grandes epidemias se frenan no solo con tecnología institucional, sino con los gestos cotidianos de cada hogar.