En un momento en que Guatemala enfrenta simultáneamente el alza de combustibles, enfermedades sin tratamiento accesible y familias fracturadas que buscan amparo legal, el Congreso abrió su segundo período de sesiones con la ambición de legislar sobre todo ello a la vez. La Ley General de Puertos, negociada durante meses y enmendada treinta y seis veces, encabezó una agenda que revela cuántas deudas acumula un Estado con su propia gente. Como ocurre con frecuencia en la historia parlamentaria, la pregunta no era si había voluntad de actuar, sino si el tiempo y el consenso alcanzarían para todos