En Santiago, una pasajera que olvidó su teléfono en un viaje de Uber se encontró atrapada en una espiral de exigencias económicas y visitas nocturnas que transformaron un descuido cotidiano en una experiencia de intimidación. El conductor, en lugar de devolver el dispositivo por los canales oficiales, lo convirtió en moneda de presión, presentándose en el domicilio de la mujer pasada la medianoche. El caso ilumina una tensión más profunda: la de las plataformas digitales que median nuestra vida diaria pero que, en los momentos de mayor vulnerabilidad, pueden dejar a sus usuarios solos frente a
Conductor de Uber exigió miles de pesos por celular olvidado: expertos advierten delito de extorsión
La afectada experimentó miedo e inseguridad al ser contactada de madrugada en su domicilio por el conductor que retenía su dispositivo.