Cuando la luna se interpone entre la tierra y el sol, no solo cambia la luz del día: cambia algo dentro de quienes lo presencian. El eclipse solar de 2026, visible desde Europa por primera vez en más de un siglo, promete desencadenar en millones de personas una experiencia psicológica que la ciencia describe como asombro profundo, una emoción capaz de disolver momentáneamente las fronteras entre el yo y los demás. En ese instante de oscuridad compartida, la humanidad parece recordar, aunque sea por unas horas, que pertenece a algo mucho más vasto que sus preocupaciones cotidianas.