En las ciudades contemporáneas, el cuerpo humano libra una batalla silenciosa contra la inflamación crónica provocada por pantallas, ruido y prisa perpetua. La nutricionista Elena Garrido recuerda que este desgaste no es inevitable: hábitos tan concretos como dormir sin dispositivos, recibir luz natural por la mañana y alimentarse con omega 3 y especias antiinflamatorias pueden devolver al cerebro su capacidad de recuperarse. La sabiduría aquí no reside en grandes sacrificios, sino en pequeñas decisiones cotidianas que respetan los ritmos profundos del organismo.