Desde hace décadas, la humanidad ha enfrentado desastres naturales sin poder responder con certeza cuánto de su propia mano hay en ellos. Hoy, la ciencia de atribución de eventos extremos —evaluada en un nuevo informe de las National Academies de Estados Unidos— ofrece herramientas para medir esa huella con creciente precisión, combinando modelos climáticos, observaciones y estadística. La certeza es mayor en olas de calor y lluvias intensas, mientras que fenómenos como tornados siguen resistiéndose a respuestas definitivas. Es un campo que no solo busca explicar el pasado, sino orientar las d