La violencia de género se agudiza cuando los sistemas de protección colapsan
Cuando la tierra se fractura, también se fracturan los sistemas que protegen a los más vulnerables. Tras los terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 que el 24 de junio sacudieron Venezuela y dejaron más de 900 muertos, el Comité de Expertas del MESECVI de la OEA recordó desde Washington una verdad documentada: en los desastres, las mujeres y las niñas no solo pierden hogares, sino también la protección frente a la violencia. El llamado del Comité no es un gesto simbólico, sino una advertencia técnica fundada en décadas de experiencia: la perspectiva de género no es un complemento de la respuesta humanitaria, sino su columna vertebral.
- Dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 devastaron el centro-norte de Venezuela el 24 de junio, matando a más de 900 personas y dejando decenas de miles de heridos entre edificios colapsados y servicios básicos interrumpidos.
- Mientras el país enfrenta la emergencia inmediata, expertas independientes de la OEA alertan sobre un peligro invisible que crece en la sombra de cada desastre: la violencia contra mujeres y niñas se intensifica cuando los sistemas de protección colapsan.
- El MESECVI exige que los protocolos de emergencia incluyan medidas específicas de género, reconociendo que las necesidades de las mujeres en una crisis no son intercambiables con las del resto de la población.
- El Comité insta a garantizar la participación activa de las mujeres en la toma de decisiones, así como acceso equitativo a salud, refugio, alimentación y apoyo psicosocial durante la reconstrucción.
- La comunidad internacional es convocada a una solidaridad que vaya más allá del auxilio material: proteger los derechos humanos de mujeres y niñas debe ser, según el Comité, un eje transversal en todas las fases de la gestión del desastre.
Desde Washington, el Comité de Expertas del MESECVI —el mecanismo de la OEA que vigila cómo los Estados aplican la Convención de Belém do Pará— emitió un comunicado de solidaridad con Venezuela tras los terremotos del 24 de junio. Los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, golpearon el centro-norte del país, causando más de 900 muertes, decenas de miles de heridos y una destrucción generalizada que dejó ciudades sin servicios básicos.
Pero el pronunciamiento del Comité fue más allá del duelo. Las expertas, especialistas independientes de distintos países del hemisferio, advirtieron sobre un fenómeno recurrente y frecuentemente ignorado: en contextos de desastre, las mujeres y las niñas enfrentan riesgos elevados de violencia, discriminación y exclusión del acceso a la ayuda humanitaria. Cuando los sistemas de protección colapsan, la violencia de género no desaparece; se agudiza.
Creado en 2004, el MESECVI acumula experiencia técnica sobre cómo las crisis humanitarias y el desplazamiento forzado amplifican estas vulnerabilidades. Por eso, el Comité exhortó a las autoridades venezolanas y a la comunidad internacional a incorporar una perspectiva de género y de derechos humanos en cada fase de la respuesta: desde la atención inmediata hasta la reconstrucción. Esto implica protocolos específicos contra la violencia, participación activa de las mujeres en la planificación, y acceso equitativo a salud, refugio, alimentación y apoyo psicosocial.
El Comité reconoció los esfuerzos del Estado venezolano y ofreció su respaldo técnico para integrar enfoques de género en las estrategias de recuperación. Su mensaje final fue claro: la protección de los derechos de las mujeres y las niñas no es un añadido a la respuesta humanitaria. Es, según el Comité, su condición de integridad.
En Washington, un órgano técnico de la Organización de Estados Americanos dirigió su atención hacia Venezuela después de que dos terremotos devastadores sacudieran el país el 24 de junio. El Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará, conocido como MESECVI, emitió un comunicado expresando solidaridad con la población y el gobierno venezolano ante la catástrofe que dejó más de 900 personas muertas y decenas de miles heridas. Los sismos, con magnitudes de 7.2 y 7.5, impactaron el centro-norte del país, causando destrucción generalizada en zonas urbanas donde edificios colapsaron y los servicios básicos quedaron interrumpidos.
Pero el comunicado del Comité fue más allá de la expresión de apoyo. El órgano adscrito a la OEA hizo un llamado específico a que todas las acciones de respuesta y recuperación incorporen una perspectiva de género y de derechos humanos. Esto no es un detalle menor. Las expertas que integran el Comité, especialistas independientes de diversos países del hemisferio, alertaron sobre un riesgo que frecuentemente pasa desapercibido en medio de las emergencias: en situaciones de desastre, las mujeres y las niñas enfrentan peligros incrementados de violencia, discriminación y desigualdad en el acceso a la ayuda humanitaria.
El MESECVI, creado en 2004, existe precisamente para evaluar cómo los Estados implementan la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer. Su intervención en este momento refleja una preocupación basada en experiencia acumulada: cuando los sistemas de protección colapsan, como sucede en un desastre natural, la violencia de género tiende a agudizarse. Los protocolos de emergencia, señaló el Comité, deben incluir medidas específicas diseñadas para proteger a las mujeres contra esta violencia, que suele intensificarse en contextos de crisis humanitaria y desplazamiento forzado.
El comunicado exhortó a las autoridades venezolanas y a la comunidad internacional a garantizar una asistencia diferenciada y oportuna. Esto significa reconocer que las necesidades de las mujeres y las niñas en una emergencia no son idénticas a las del resto de la población. Las expertas instaron a que se asegure la participación activa de las mujeres en la planificación y en la toma de decisiones sobre cómo responder al desastre. También pidieron garantizar acceso equitativo a servicios de salud, refugio, alimentación y apoyo psicosocial.
El Comité de Expertas reconoció los esfuerzos que el estado venezolano ya estaba realizando para atender la emergencia. Pero también puso sobre la mesa su experiencia técnica, ofreciendo apoyo para incorporar enfoques de género en las estrategias de reconstrucción y en la atención a las poblaciones afectadas. El llamado final fue a la solidaridad internacional, enfatizando que la protección de los derechos humanos de las mujeres y las niñas debe ser una prioridad transversal en todas las fases de la gestión del riesgo de desastres. No es un añadido. Es, según el Comité, un eje central de cualquier respuesta que pretenda ser completa.
Citas Notables
En situaciones de desastres, las mujeres y niñas enfrentan riesgos incrementados de violencia, discriminación y desigualdad en el acceso a la ayuda humanitaria— Comité de Expertas del MESECVI
La protección de los derechos humanos de las mujeres y niñas debe ser una prioridad transversal en todas las fases de la gestión del riesgo de desastres— Comité de Expertas del MESECVI
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un comité de género de la OEA interviene en un desastre natural? ¿No debería enfocarse solo en la emergencia inmediata?
Porque los desastres no afectan a todos por igual. Cuando los servicios colapsan, las mujeres quedan más expuestas a violencia, a la explotación, a quedarse sin acceso a medicinas o refugio. Es una realidad documentada.
¿Qué tipo de violencia específicamente?
Violencia doméstica que se intensifica en espacios de hacinamiento. Explotación sexual en campamentos de refugiados. Discriminación en la distribución de ayuda. Mujeres que pierden documentos y no pueden acceder a servicios. Niñas que dejan de ir a la escuela.
¿Y cómo se previene esto en medio del caos?
Con protocolos. Espacios seguros en los albergues. Personal capacitado. Líneas de denuncia. Participación de mujeres en las decisiones sobre cómo se distribuye la ayuda. No es complicado, pero requiere que alguien lo nombre como prioridad.
¿Qué hace diferente que sea la OEA quien lo diga?
Que es un órgano técnico internacional con autoridad moral. Venezuela no puede ignorarlo sin costo político. Y establece un precedente: otros países verán que esto se espera en cualquier respuesta a desastres.
¿Cuál es el riesgo si no se hace?
Que la reconstrucción reproduzca las mismas desigualdades que existían antes, o las agrave. Que una crisis se convierta en una oportunidad para que la violencia se normalice.