En 2025, el comercio electrónico argentino alcanzó $34 billones de pesos y 25,1 millones de compradores, marcando no solo un récord estadístico sino el umbral de una reconfiguración profunda del mercado. Lo que durante décadas dependió de la ubicación física y el tamaño empresarial ahora se dirime en la pantalla de un teléfono, en la calidad de una entrega y en la confianza que construye un video corto. Argentina no está simplemente vendiendo más por internet: está redefiniendo qué significa competir.