En julio de 2026, el precio de los combustibles ascendió en 25 de los 27 países de la Unión Europea respecto al año anterior, según Eurostat, con Rumania, Alemania y Lituania a la cabeza de los incrementos más pronunciados. La amplitud del fenómeno —que apenas dejó a Hungría como excepción— revela una presión inflacionaria que no responde a una sola causa, sino a la confluencia de factores globales y decisiones locales de política energética. Cuando el costo de moverse se encarece en casi todo un continente al mismo tiempo, la pregunta deja de ser técnica y se vuelve social: quién absorbe el p