Los márgenes de refinación pasaron de 8-15% a 40% en un año
En el umbral del año nuevo, los peruanos enfrentan una paradoja silenciosa: mientras el petróleo crudo cae en los mercados globales, el combustible que mueve su economía cotidiana cuesta hasta 43% más que hace un año. Esta desconexión no es capricho ni conspiración, sino el resultado de una refinería demorada, márgenes de refinación históricamente altos y los inevitables rezagos con que los mercados internacionales se traducen en precios locales. La esperanza de alivio descansa en Talara, una planta que prometió operar en diciembre y ahora apunta a enero.
- El diésel industrial pasó de S/14.40 a S/20.62 por galón en menos de un año, golpeando directamente el transporte, los servicios y los hogares peruanos.
- Petroperú anunció rebajas de apenas 0.38% a 1.68% cuando organismos especializados esperaban reducciones de hasta 4.36%, ampliando la brecha entre precios nacionales e internacionales.
- La refinería de Talara, postergada del 15 de diciembre a la segunda quincena de enero, obliga a Petroperú a importar combustibles más caros para sostener el abastecimiento del 40% del mercado local.
- Los márgenes de refinación globales se dispararon del rango histórico de 8-15% hasta el 40% en 2022, impulsados por la recuperación pospandemia y la escasez de capacidad instalada en el mundo.
- Un desfase de dos a tres meses entre la negociación del crudo y su llegada como derivado refinado impide que las caídas recientes del petróleo se reflejen aún en las bombas peruanas.
A finales de diciembre, mientras el petróleo crudo retrocedía en los mercados internacionales, los peruanos seguían pagando combustibles notablemente más caros que al inicio del año. El diésel industrial de Petroperú acumulaba un alza de 43.16%, y otros combustibles mostraban incrementos de entre 18% y 29%. Las rebajas anunciadas por la petrolera estatal el 22 de diciembre fueron modestas frente a lo que esperaban organismos como Opecu y Osinergmin, que documentó precios nacionales entre 9.5% y 47% por encima de los niveles de referencia internacional.
La explicación más inmediata apuntaba a la refinería de Talara. Petroperú había planeado inaugurarla el 15 de diciembre, pero postergó el arranque para enero. Mientras tanto, aumentó sus importaciones de combustibles para preparar la transición, trasladando esos costos elevados a sus precios mayoristas. El ex presidente de Perupetro, Aurelio Ochoa, advirtió que mientras Talara no operara a plena capacidad, la dependencia de derivados importados y caros continuaría.
Pero el retraso de la refinería no era el único factor. El ex director general de Hidrocarburos Gustavo Navarro señaló que los márgenes de refinación globales habían saltado del rango histórico de 8-15% hasta el 40% en 2022, empujados por la recuperación pospandemia y la falta de nuevas plantas construidas en años. A eso se sumaba el desfase temporal que describió el especialista Renazo Lazo: el crudo que se negocia hoy en los mercados internacionales llega como derivado refinado dos o tres meses después, por lo que las caídas recientes del petróleo aún no alcanzaban las estaciones de servicio peruanas.
Los consumidores quedaban así atrapados entre una refinería demorada, márgenes globales históricamente altos y un sistema de precios con rezagos inevitables. La entrada en operación de Talara en enero representaba la principal esperanza de reducir la dependencia de importaciones costosas y acercar los precios nacionales a los niveles internacionales.
A finales de diciembre, mientras el petróleo crudo caía en los mercados internacionales, los peruanos seguían pagando combustibles notablemente más caros que hace casi un año. El diésel industrial que Petroperú vendía a S/14.40 el galón en enero ahora costaba S/20.62, un salto de 43.16% que dejaba en evidencia una desconexión inquietante entre lo que ocurría en los mercados globales y lo que los consumidores enfrentaban en las bombas.
La comparación de precios revelaba un patrón consistente. El diésel vehicular, aunque protegido por un fondo de estabilización, había subido 28.7% en el mismo período. Los gasoholes de diferentes octanajes mostraban incrementos entre 18.81% y 24.08%. Petroperú, la petrolera estatal que abastece el 40% del mercado local, había anunciado reducciones en sus precios mayoristas el 22 de diciembre, pero fueron modestas: entre 0.38% para el diésel industrial y 1.68% para el gas licuado. Organismos como Opecu esperaban rebajas de hasta 4.36% por galón, alineadas con las caídas de los precios de referencia internacional. Osinergmin, el regulador, documentó que los precios nacionales de Petroperú superaban entre 9.5% y 47% los precios de referencia internacionales.
La explicación más inmediata apuntaba hacia la refinería de Talara. Petroperú había planeado poner en marcha esta nueva instalación el 15 de diciembre, pero postergó el inicio para la segunda quincena de enero. Mientras tanto, la empresa había aumentado sus importaciones de combustibles para preparar la transición, trasladando esos costos más elevados a sus precios mayoristas. Aurelio Ochoa, ex presidente de Perupetro, explicó que mientras la refinería no operara al 100%, la petrolera seguiría importando derivados más caros para mantener el abastecimiento nacional.
Pero el retraso de Talara no era la única razón. Gustavo Navarro, ex director general de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas, identificó dos factores adicionales. Primero, la recuperación económica posterior a la pandemia había aumentado la demanda global de derivados del petróleo. Segundo, y más significativo, los márgenes de refinación en las plantas del mundo habían experimentado una transformación dramática. En años anteriores, esos márgenes oscilaban entre 8% y 15%. En 2022, alcanzaban el 40%. Navarro descartó que esto obedeciera a algún acuerdo entre empresas petroleras. En cambio, respondía a dinámicas de mercado: había menos capacidad de refinación disponible porque no se habían construido nuevas plantas en años, y la mayor demanda global presionaba los precios hacia arriba.
Renazo Lazo, especialista en combustibles de Energía ConTacto, añadía otra capa de complejidad. Los precios del crudo que se negociaban hoy en el mercado internacional se pactaban con dos o tres meses de anticipación. Eso significaba que las caídas recientes del petróleo aún no se reflejaban completamente en los precios de los derivados que los peruanos compraban. Había un desfase temporal inevitable entre lo que ocurría en los mercados globales y lo que llegaba a las estaciones de servicio.
La situación dejaba a los consumidores peruanos atrapados en una convergencia de problemas: una refinería retrasada que los obligaba a depender de importaciones costosas, márgenes de refinación globales históricamente altos, y un sistema de precios que operaba con rezagos de semanas. Mientras el crudo internacional bajaba, los combustibles en Perú permanecían elevados, impactando directamente en el transporte, los servicios y la economía doméstica. La esperanza descansaba en que Talara finalmente entrara en operación en enero, reduciendo la dependencia de esas importaciones caras y permitiendo que los precios nacionales se acercaran a los niveles internacionales.
Citações Notáveis
Mientras la refinería no esté operativa al 100%, Petroperú seguirá importando derivados más caros para mantener su abastecimiento— Aurelio Ochoa, ex presidente de Perupetro
Los márgenes de refinación de las refinerías en el mundo han pasado de promedios de 8-15% en años anteriores, hasta 40% en este año— Gustavo Navarro, ex director general de Hidrocarburos del Minem
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Petroperú no simplemente baja los precios si el crudo internacional está cayendo?
Porque Petroperú no está refinando en Talara todavía. Mientras tanto, tiene que importar combustibles ya procesados, y esas importaciones cuestan más que lo que cuesta el crudo crudo. Esos costos más altos se trasladan a los precios que cobra.
Pero eso es solo parte de la historia, ¿verdad?
Correcto. Incluso si Talara estuviera funcionando, los márgenes de refinación en el mundo entero han subido de 8-15% a 40% este año. Menos plantas de refinación en el mundo, más demanda después de la pandemia, conflicto en Ucrania. Todo eso presiona los precios hacia arriba.
¿Y esos márgenes altos son legítimos o hay manipulación?
Los expertos dicen que es legítimo. No hay suficiente capacidad de refinación global para satisfacer la demanda. Cuando la oferta es escasa y la demanda es alta, los precios suben. Es economía básica.
¿Cuándo bajan los precios en Perú entonces?
Hay un desfase. Los contratos de crudo se pactan con dos o tres meses de anticipación. Así que las caídas que ves hoy en el mercado internacional recién llegarán a las bombas peruanas en febrero o marzo.
Entonces los peruanos están pagando precios de hace tres meses.
Exactamente. Y mientras tanto, Petroperú sigue importando derivados caros porque Talara no está lista. Es una tormenta perfecta de retrasos, márgenes altos y desfases de tiempo.