Colombia inaugura una nueva era bajo Abelardo de la Espriella, cuyo ascenso a la presidencia esta semana señala un giro profundo hacia la autoridad punitiva, el achicamiento del Estado y la subordinación geopolítica a Washington. En el trasfondo de este cambio de rumbo, juristas y organizaciones sociales advierten que la historia colombiana —con sus falsos positivos y sus jóvenes con ojos perdidos— podría repetirse bajo un gobierno que ya ha prometido tratar la disidencia como amenaza. Lo que se debate no es solo una transición de administración, sino la naturaleza misma del contrato entre el
Colombia inicia era de autoridad punitiva y alineación con Washington bajo De la Espriella
Analistas advierten sobre riesgo de persecución contra sindicalistas, periodistas y sectores progresistas, evocando antecedentes de 7.837 falsos positivos y represión que causó 86 muertes y más de 100 lesiones oculares permanentes.