En un país donde las estafas telefónicas se han vuelto parte del paisaje cotidiano, Colombia da un paso regulatorio que transforma el teléfono móvil en un aliado consciente: la Comisión de Regulación de Comunicaciones obliga ahora a los operadores a advertir, etiquetar y bloquear antes de que el daño ocurra. La Resolución CRC 8308 de 2026 no promete eliminar el fraude, pero sí ofrece algo más modesto y quizás más valioso: una pausa, un instante de duda informada, justo antes de que el usuario responda.