El lunes, un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, recordó a Colombia su condición geológica permanente: el país habita sobre la zona de subducción donde la placa de Nazca se hunde bajo la placa Suramericana, dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, esa franja de 40.000 kilómetros que concentra el 90% de la actividad sísmica del planeta. No se trata de un evento excepcional, sino de la expresión inevitable de fuerzas que llevan millones de años en movimiento. La pregunta que la geología le plantea a Colombia no es si habrá más sismos, sino cómo convivir con u