Diez días después de que la tierra se abriera bajo el centro-oeste de Colombia con una magnitud de 7,4, el presidente Abelardo de la Espriella firmó un decreto de emergencia que reconoce lo que los números apenas pueden contener: más de trescientas vidas perdidas, miles de heridos, y más de un cuarto de millón de personas sin hogar ni certeza. La declaración, vigente por treinta días en quince departamentos, no devuelve lo perdido, pero abre los cauces institucionales para que el Estado pueda actuar con la velocidad que la tragedia exige. Colombia enfrenta ahora no solo la herida del desastre,
Colombia declara estado de emergencia económica, social y ecológica tras terremoto de 7,4
El terremoto causó al menos 314 muertas, 4.437 heridos, 262 desaparecidos y 262.154 personas damnificadas distribuidas en 147.464 familias.
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