Los derechos no tienen calendario
Cada año, cuando el verano llega a Alicante, no llega para todos al mismo tiempo. Mientras la ciudad abría sus playas el 1 de junio de 2026, los puntos de acceso adaptados permanecían cerrados hasta julio, dejando a las personas con discapacidad un mes fuera de un derecho que la ley ya reconoce como universal. Cocemfe Alicante convirtió la playa del Postiguet en escenario de denuncia, recordando que la dignidad no debería tener calendario ni temporada.
- El primer día oficial de playa en Alicante fue también el primer día de exclusión: los accesos adaptados permanecieron cerrados mientras el resto de la ciudadanía inauguraba el verano.
- Cocemfe movilizó a personas con discapacidad, asociaciones y ciudadanía en el Postiguet para visibilizar lo que describieron como una exclusión sistemática normalizada año tras año.
- Erika y Gloria, usuarias de los puntos accesibles, pusieron rostro a la frustración: no es solo no poder bañarse, es sentir que los propios derechos siempre llegan tarde.
- La organización señala que la situación viola el Real Decreto 193/2023 sobre accesibilidad universal y contradice las aspiraciones de Alicante como referente turístico inclusivo.
- Cocemfe exige al Ayuntamiento de Luis Barcala que sincronice la apertura de los puntos accesibles con el inicio de temporada y establezca mecanismos permanentes de seguimiento normativo.
El 1 de junio, mientras miles de alicantinos inauguraban la temporada de playa, los accesos adaptados permanecían cerrados. Cocemfe Alicante llevaba semanas advirtiendo que esto ocurriría: los puntos accesibles no abrirían hasta el 1 de julio, dejando a las personas con discapacidad excluidas durante un mes completo, como sucede cada año.
La confederación transformó la playa del Postiguet en una «gran isla amarilla» de reivindicación, reuniendo a personas con discapacidad, asociaciones y ciudadanía comprometida. Erika, técnica de Cocemfe y usuaria de silla de ruedas, resumió el peso de la situación: «Lo más duro no es no poder bañarte, es sentir que tus derechos siempre llegan más tarde que los de los demás». Gloria, otra usuaria habitual, señaló que la exclusión se había normalizado hasta el punto de que nadie parecía cuestionarla: «No queremos dar pena. Queremos disfrutar del mar como cualquier otra persona».
Cocemfe argumentó que la situación incumple el Real Decreto 193/2023 sobre accesibilidad universal. Cristian Ludwig, técnico de accesibilidad, subrayó que una playa verdaderamente accesible va mucho más allá de una pasarela: implica estacionamientos reservados, itinerarios adaptados, zonas de sombra, servicios higiénicos y personal especializado. Maribel Izquierdo, vocal de la organización, cuestionó que Alicante aspire a ser referente turístico mientras mantiene cerradas las puertas del mar a parte de su ciudadanía: «Cuando una ciudad abre sus playas pero mantiene cerrados los puntos accesibles, está diciendo que hay personas cuyos derechos pueden esperar».
La organización dirigió sus exigencias al Ayuntamiento, gobernado por Luis Barcala, reclamando que los puntos accesibles funcionen desde el primer día de temporada y que se establezcan mecanismos estables de planificación y cumplimiento normativo. La movilización del Postiguet dejó una pregunta sin respuesta: si Alicante estará dispuesta a actuar, o si junio volverá a ser, una vez más, un mes de espera.
El lunes 1 de junio, mientras miles de alicantinos se dirigían a las playas para inaugurar la temporada estival, las puertas de los accesos adaptados permanecían cerradas. Cocemfe Alicante, la confederación que agrupa a personas con discapacidad física, llevaba semanas advirtiendo que esto sucedería: la ciudad abría sus playas para la mayoría de la ciudadanía, pero los puntos accesibles no funcionarían hasta el 1 de julio. Un mes completo de exclusión, año tras año, convertido en rutina administrativa.
La entidad decidió visibilizar lo que llamó "una realidad que se repite", transformando la playa del Postiguet en lo que describieron como una "gran isla amarilla" de reivindicación. Reunieron a personas con discapacidad, asociaciones de la provincia y ciudadanía comprometida con una demanda que, según Cocemfe, debería ser incuestionable: que los derechos no tengan calendario. Mientras la ciudad celebraba la llegada del verano, cientos de personas esperaban, como cada año, a que alguien decidiera que era momento de abrir las puertas que les permitieran acceder al mar.
Erika, técnica de Cocemfe y usuaria de silla de ruedas, expresó la frustración que va más allá de lo administrativo. "Lo más duro no es no poder bañarte, es sentir que tus derechos siempre llegan más tarde que los de los demás", dijo. Gloria, otra usuaria habitual de los puntos accesibles, añadió que esta exclusión se había normalizado de tal forma que nadie parecía cuestionarla. "No queremos dar pena. Queremos poder disfrutar del mar como cualquier otra persona. Cada verano volvemos a empezar la misma lucha y eso demuestra que el problema no es puntual, sino estructural."
Cocemfe argumentó que esta situación incumple el Real Decreto 193/2023, que establece la obligación de garantizar accesibilidad universal en espacios de uso público, incluyendo playas y servicios asociados. La organización fue clara en señalar que no se trata de un simple retraso administrativo. Cristian Ludwig, técnico de accesibilidad, explicó que una playa accesible no es aquella que tiene una pasarela o una silla anfibia, sino aquella donde cualquier persona puede llegar, permanecer y disfrutar con autonomía, seguridad y dignidad. Esto implica estacionamientos reservados, itinerarios accesibles, pasarelas hasta la orilla, zonas de sombra, servicios higiénicos adaptados y personal especializado para apoyo al baño.
Maribel Izquierdo, vocal de Cocemfe Alicante, cuestionó la pretensión de la ciudad de consolidarse como referente turístico mientras mantiene fuera de sus playas a una parte de la ciudadanía durante el primer mes de temporada. "No estamos hablando de privilegios ni de servicios especiales. Estamos hablando de igualdad, dignidad y derechos humanos. Cuando una ciudad abre sus playas pero mantiene cerrados los puntos accesibles, está trasladando el mensaje de que hay personas cuyos derechos pueden esperar."
La organización dirigió sus exigencias al Ayuntamiento de Alicante, gobernado por Luis Barcala, pidiendo medidas urgentes para que los puntos accesibles funcionen desde el inicio de la temporada. Además, solicitó una planificación estable y coordinada que evite que la situación se repita, así como mecanismos efectivos de seguimiento y cumplimiento de la normativa de accesibilidad. Cocemfe insistió en que la accesibilidad no puede tratarse como una cuestión económica o técnica, sino como una prioridad de la ciudad con los derechos de las personas con discapacidad.
La movilización del Postiguet fue, en última instancia, una declaración de principios. "La playa no empieza cuando llega el verano. La playa empieza cuando todas las personas pueden acceder a ella", sentenciaron desde Cocemfe. La pregunta que quedó flotando en el aire fue si Alicante estaba dispuesta a responder a esa exigencia o si, como sucede cada año, el mes de junio volvería a ser un mes de espera para quienes tienen derecho a disfrutar del mar desde el primer día.
Citas Notables
Lo más duro no es no poder bañarte, es sentir que tus derechos siempre llegan más tarde que los de los demás— Erika, técnica de Cocemfe y usuaria de silla de ruedas
Cada verano volvemos a empezar la misma lucha y eso demuestra que el problema no es puntual, sino estructural— Gloria, usuaria habitual de puntos accesibles
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué esperar hasta julio si las playas abren en junio? ¿Es realmente un problema de recursos?
No es un problema de recursos. Es un problema de prioridades. La ciudad abre las playas, pero decide que los accesos adaptados pueden esperar. Eso es una decisión, no una limitación técnica.
¿Qué significa exactamente que una playa sea "accesible"?
No es solo una silla anfibia o una pasarela. Es poder llegar en coche, estacionar, acceder sin barreras, tener sombra, servicios higiénicos adaptados, personal que te ayude. Es poder estar ahí con dignidad, no como un favor.
¿Cuántas personas se ven afectadas por este mes de cierre?
Cocemfe habla de miles de personas en la provincia. Pero el número no es lo importante. Lo importante es que es sistemático. Sucede cada año. Nadie lo cuestiona.
¿Qué dice la ley sobre esto?
El Real Decreto 193/2023 obliga a garantizar accesibilidad universal en espacios públicos. Alicante lo incumple cada verano. Pero la ley sin cumplimiento es solo papel.
¿Qué pide Cocemfe exactamente?
Que los puntos accesibles abran el 1 de junio, como el resto de la playa. Que haya planificación estable. Que haya mecanismos de seguimiento. Que la accesibilidad deje de ser un servicio de temporada y sea un derecho garantizado.
¿Crees que el Ayuntamiento responderá?
Eso depende de si la ciudad entiende que la accesibilidad no es un privilegio, sino un derecho. La movilización del Postiguet fue clara en eso. Ahora toca que alguien escuche.