CNP registra 111 incidentes contra libertad de prensa en Venezuela entre enero y noviembre

21 periodistas han sido detenidos arbitrariamente en Venezuela; se reportan agresiones físicas, intimidaciones y deportaciones de corresponsales extranjeros.
Informar sigue siendo una labor castigada en Venezuela
Según el Instituto Prensa y Sociedad, la represión contra periodistas refleja una estrategia deliberada de control.

En los once primeros meses de 2025, Venezuela acumuló 111 incidentes documentados contra periodistas, desde detenciones arbitrarias hasta el cierre de emisoras y la deportación de corresponsales extranjeros. El Colegio Nacional de Periodistas, que registró cada caso, advierte que no se trata de episodios dispersos sino de una estrategia deliberada para extinguir el periodismo independiente. Cuando se silencia a quienes informan, lo que desaparece no es solo una voz: es la memoria colectiva de un pueblo sobre su propio presente.

  • En menos de un año, 21 periodistas fueron detenidos arbitrariamente y siete emisoras de radio clausuradas, dibujando un mapa de represión que cubre todo el espectro del oficio.
  • Las agresiones no se limitan a las personas: equipos decomisados, materiales borrados y sedes vandalizadas apuntan a destruir también las herramientas y los registros del periodismo.
  • Dos corresponsales extranjeros fueron deportados, señal de que la presión trasciende las fronteras y busca aislar a Venezuela del escrutinio internacional.
  • El Colegio Nacional de Periodistas y el Instituto Prensa y Sociedad coinciden en que la estrategia tiene un objetivo declarado: la anulación total del periodismo independiente en el país.
  • Las organizaciones de prensa exigen investigación, sanciones a los responsables y garantías de no repetición, aunque el horizonte de respuesta institucional permanece incierto.

Entre enero y noviembre de 2025, el Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela contabilizó 111 incidentes contra quienes ejercen el periodismo en el país. La cifra, difundida a través de redes sociales, no es una suma de accidentes: es el retrato de un patrón.

Los datos desglosan la represión con precisión: 31 impedimentos para cubrir noticias, 19 detenciones arbitrarias, 18 casos de hostigamiento, 11 amenazas, 8 intimidaciones. Siete emisoras de radio fueron cerradas; un canal de televisión, clausurado. Hubo decomisos de equipos, robos, borrado deliberado de material periodístico, agresiones físicas y verbales, deportación de dos corresponsales extranjeros. La propia sede del Colegio fue vandalizada.

Para la organización, estos hechos no son incidentales sino el resultado de una estrategia diseñada para lograr la anulación total del periodismo independiente. De los 21 periodistas detenidos arbitrariamente, algunos recuperaron la libertad; otros permanecen en situaciones sin resolución clara.

El Instituto Prensa y Sociedad se sumó en noviembre a las denuncias, describiendo un deterioro sostenido de las condiciones para informar y exigiendo que las autoridades investiguen, sancionen a los responsables y pongan fin a las violaciones. Lo que está en juego, advierten ambas organizaciones, es algo más que la seguridad de los periodistas: es la capacidad de la sociedad venezolana de conocer y documentar su propia realidad.

Entre enero y noviembre de este año, el Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela documentó 111 incidentes contra quienes ejercen el oficio de informar en el país. La cifra, divulgada el lunes a través de redes sociales, refleja un patrón sostenido de obstáculos, intimidación y violencia dirigidos a periodistas que intentan hacer su trabajo.

Los números cuentan una historia de represión sistemática. De esos 111 incidentes, 31 fueron impedimentos directos para cubrir noticias. Diecinueve periodistas fueron detenidos de manera que la organización califica como arbitraria. Dieciocho casos corresponden a hostigamiento, once a amenazas, ocho a intimidaciones. Siete emisoras de radio fueron cerradas. Cuatro operaciones involucraron el decomiso de equipos de trabajo. Tres periodistas sufrieron agresiones físicas, dos fueron agredidas verbalmente. Hubo dos robos de equipos, dos ocasiones en que se borró el material que los periodistas habían recopilado. Dos corresponsales extranjeros fueron deportados. Un canal de televisión fue clausurado. La sede del Colegio Nacional de Periodistas misma fue objeto de un acto vandálico.

La acumulación de estos números revela algo más que incidentes aislados. El Colegio Nacional de Periodistas señaló que estos hechos demuestran una estrategia deliberada de control que busca, en sus palabras, la anulación total del periodismo independiente. No es represión espontánea o reaccionaria. Es sistemática. Es diseñada.

Entre los periodistas afectados, el Colegio contabiliza 21 que han sido detenidos arbitrariamente en Venezuela. Algunos fueron liberados. Otros permanecen en situaciones cuya resolución sigue siendo incierta. Cada detención representa no solo la privación de libertad de una persona, sino también la interrupción de su capacidad para informar, para investigar, para documentar lo que sucede en el país.

Esta documentación llega en un momento en que otras organizaciones de defensa de la prensa también han levantado la voz. El Instituto Prensa y Sociedad, una ONG venezolana, denunció en noviembre el deterioro sostenido de las condiciones para ejercer el periodismo. Para esta organización, informar en Venezuela sigue siendo una labor castigada. Han hecho un llamado a las autoridades para que investiguen lo que consideran crímenes contra periodistas, que sancionen a los responsables y que garanticen que estas violaciones no continúen repitiéndose.

Lo que está en juego es la capacidad de una sociedad para conocer lo que sucede en su propio territorio. Cuando los periodistas son detenidos, agredidos, intimidados, cuando sus equipos son confiscados o destruidos, cuando sus materiales son borrados, la información que podría llegar al público simplemente desaparece. Las historias que merecen ser contadas quedan sin contar. Los hechos que merecen ser documentados permanecen en la sombra.

El informe revela que la estrategia de control se mantiene firme, buscando la anulación total del periodismo independiente
— Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela
Informar sigue siendo una labor castigada en Venezuela
— Instituto Prensa y Sociedad (Ipys)
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué el Colegio Nacional de Periodistas decidió publicar estos números ahora, en noviembre?

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Porque la acumulación de incidentes a lo largo de casi un año completo forma un patrón que no puede ignorarse. No es un incidente aislado. Son 111 formas diferentes en que se ha obstaculizado el trabajo de informar.

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¿Qué significa que se haya borrado material de periodistas en dos ocasiones? ¿Cómo se borra material?

Model

Significa que alguien confiscó el trabajo que los periodistas habían recopilado —fotografías, videos, notas— y lo eliminó. Es destruir la evidencia de lo que sucedió. Es hacer que desaparezca la prueba.

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Los números son específicos, pero ¿quién está detrás de estos incidentes?

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El Colegio Nacional de Periodistas no especifica en este informe quién ejecuta cada acto. Pero cuando habla de una estrategia de control, está señalando que esto no es obra de actores aislados. Es coordinado.

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¿Qué diferencia hay entre un impedimento de cobertura y una detención arbitraria?

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Un impedimento es cuando te dicen que no puedes ir a un lugar, que no puedes cubrir un evento. Una detención es cuando te llevan, te encierran. Una es bloqueo. La otra es captura.

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¿Qué pasa con los corresponsales extranjeros que fueron deportados?

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Pierden acceso al país. No pueden seguir informando desde adentro. Su voz desaparece de la cobertura internacional. Es una forma de silenciar perspectivas externas.

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¿Cuál es el efecto real de todo esto en lo que la gente puede saber?

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Que la información que llega es incompleta, sesgada, o simplemente no llega. Las historias que merecen ser contadas quedan sin contar. Los hechos que deberían ser públicos permanecen ocultos.

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