Lagos podría ser inhabitable a fin de siglo por aumento del nivel del mar

Más de 2 millones de personas fueron afectadas directamente por inundaciones en 2020, con 69 muertes ese año y 158 en 2019; decenas de desplazados y barrios de bajos ingresos enfrentan edificios que se hunden.
Es solo cuestión de tiempo antes de que la naturaleza haga presión
Advertencia de un ambientalista nigeriano sobre el futuro de Lagos si no se toman acciones climáticas inmediatas.

Lagos, la ciudad más poblada de África con 24 millones de habitantes, lleva décadas conviviendo con inundaciones que no son accidentes sino advertencias. Construida sobre tierra baja e islas a menos de dos metros sobre el nivel del mar, la ciudad enfrenta proyecciones científicas que la sitúan al borde de la inhabitabilidad para finales de este siglo, cuando el océano podría reclamar lo que la humanidad creyó haber conquistado. Lo que ocurre en Lagos no es solo una crisis local: es el espejo en el que el mundo moderno contempla las consecuencias de ignorar los límites de la naturaleza.

  • Cada temporada de lluvias, Lagos se paraliza: automóviles sumergidos, calles convertidas en ríos y pérdidas económicas de 4.000 millones de dólares anuales que nadie ha logrado detener.
  • El nivel del mar podría superar los 2 metros de aumento para 2100, una cifra que condena a una ciudad que apenas se eleva esa misma altura sobre el océano.
  • La erosión costera avanza sin freno, agravada por la extracción de arena para construcción, mientras proyectos como Eko Atlantic —un vecindario ganado al mar— amenazan con desplazar la vulnerabilidad hacia barrios adyacentes desprotegidos.
  • Más de 2 millones de personas fueron afectadas por inundaciones solo en 2020, con decenas de muertos y comunidades de bajos ingresos viendo cómo sus edificios se hunden literalmente en los humedales.
  • El gobierno nigeriano ha anunciado políticas climáticas y limpieza de canales, pero expertos y activistas coinciden en que las respuestas siguen siendo insuficientes, tardías y desfinanciadas.
  • Sin alianzas público-privadas sólidas y acciones consistentes, advierten los especialistas, Lagos no enfrenta una posibilidad de crisis futura sino la aceleración de una ya en curso.

A mediados de julio, mientras las lluvias azotaban Lagos, Eselebor Oseluonamhen vio cómo el agua subía lentamente dentro de su automóvil mientras conducía. No era una excepción: era el ritual anual de una ciudad que aprende a sobrevivir entre inundaciones. Desde marzo hasta noviembre, los residentes de Nigeria conviven con vehículos sumergidos, pasajeros chapoteando hasta los autobuses y propietarios contabilizando pérdidas. El costo económico ronda los 4.000 millones de dólares anuales en actividad paralizada.

Pero las inundaciones son solo el síntoma visible de una amenaza más profunda. Lagos, construida sobre tierra firme e islas interconectadas, alberga a más de 24 millones de personas y se encuentra a menos de dos metros sobre el nivel del mar. Proyecciones científicas advierten que podría volverse inhabitable para fines de siglo si el nivel del mar aumenta más de dos metros, como indican los modelos climáticos actuales. Un estudio del Instituto de Estudios del Desarrollo señala que los sistemas de drenaje deficientes y el crecimiento urbano descontrolado agravan la vulnerabilidad estructural de la ciudad.

La costa también se erosiona a ritmo acelerado. La extracción de arena para construcción contribuye al desgaste de la orilla, y aunque se levanta Eko Atlantic —un nuevo vecindario protegido por un muro de hormigón de 8 kilómetros ganado al Atlántico—, expertos temen que esta solución desplace la presión hacia barrios adyacentes sin protección. El costo humano ya es devastador: más de 2 millones de afectados en 2020, al menos 69 muertos ese año y 158 en 2019, con comunidades de bajos ingresos viendo cómo sus edificios se hunden en los humedales sobre los que fueron construidos.

El gobierno ha comenzado a limpiar canales y aprobó una política nacional renovada sobre cambio climático, pero activistas como Olumide Idowu y el ambientalista Seyifunmi Adebote advierten que las respuestas han sido insuficientes. La economía nigeriana, debilitada en años recientes, limita el financiamiento disponible. Para Adebote, el destino de Lagos dependerá de cuánta seriedad se le otorgue a la ciencia y de la voluntad colectiva de actuar antes de que la naturaleza, como él mismo dice, haga presión por su cuenta.

A mediados de julio, cuando las lluvias azotaban Lagos, Eselebor Oseluonamhen salió de su casa sin imaginar lo que le esperaba. Mientras conducía hacia su destino, el agua subió lentamente en las calles, primero mojando el parachoques de su automóvil, luego filtrándose hacia el interior. Lo que vio ese día no era una anomalía en la ciudad más poblada de África, sino un episodio más de un ciclo que se repite cada año: las inundaciones devastadoras que paralizan Lagos durante la temporada de lluvias.

Desde marzo hasta noviembre, los residentes de Nigeria se acostumbran a ver vehículos sumergidos, pasajeros chapoteando en agua hasta las rodillas para alcanzar los autobuses, y propietarios calculando el costo de sus propiedades destruidas. Este año, a mediados de julio, el principal distrito comercial de la isla de Lagos experimentó una de las peores inundaciones de los últimos años. Las redes sociales se llenaron de fotos y videos mostrando decenas de automóviles inundados después de lluvias torrenciales. El costo económico es brutal: aproximadamente 4.000 millones de dólares anuales en actividad económica paralizada.

Pero las inundaciones anuales son solo el síntoma visible de una amenaza mucho más profunda. Lagos, una ciudad baja construida en parte sobre tierra firme y una serie de islas, alberga a más de 24 millones de personas. Según proyecciones científicas, podría volverse inhabitable para fines de este siglo a medida que el nivel del mar aumente debido al cambio climático. Un estudio del Instituto de Estudios del Desarrollo señala que el problema se agrava por sistemas de drenaje inadecuados y mal mantenidos, además del crecimiento urbano descontrolado. La agencia hidrológica de Nigeria ha pronosticado inundaciones aún más catastróficas para septiembre, cuando típicamente llega el pico de la temporada de lluvias.

La vulnerabilidad de Lagos se ve agravada por una costa en erosión acelerada. Manzo Ezekiel, portavoz de la agencia de manejo de emergencias de Nigeria, explicó que la orilla del río de la isla Victoria ya está siendo arrasada, particularmente en el área VI de Lagos. El aumento en el nivel del agua está carcomiendo la tierra. La extracción de arena para la construcción es un factor importante que contribuye a esta erosión, según expertos ambientales. En respuesta, se está construyendo un nuevo vecindario llamado Eko Atlantic en terrenos ganados al océano Atlántico, protegido por un muro de 8 kilómetros de largo hecho de bloques de hormigón. Sin embargo, Ezekiel teme que recuperar la tierra del mar ejerza presión sobre otras áreas costeras, dejando vulnerables a las marejadas a los vecindarios adyacentes no protegidos.

Las cifras globales pintan un cuadro sombrío. Investigadores de Climate Central encontraron que ciudades costeras bajas en algunas partes del mundo pueden estar permanentemente sumergidas para el 2100. El nivel global del mar podría aumentar más de 2 metros para fines de este siglo. Para Lagos, que según expertos está a menos de 2 metros sobre el nivel del mar, esto es particularmente preocupante. Un estudio de 2012 de la Universidad de Plymouth del Reino Unido descubrió que un aumento del nivel del mar de solo 1 a 3 metros tendría un efecto catastrófico en las actividades humanas en los entornos costeros de Nigeria.

El costo humano ya es devastador. Más de 2 millones de personas fueron afectadas directamente por inundaciones en 2020, con al menos 69 muertes ese año. En 2019, más de 200.000 personas se vieron afectadas con 158 muertes. Los barrios de bajos ingresos construidos en humedales recuperados enfrentan un problema adicional: sus edificios se están hundiendo. Seyifunmi Adebote, ambientalista nigeriano, advierte que el destino de Lagos dependerá de cómo se priorice esta predicción científica y de las acciones correspondientes que se tomen como respuesta. Es solo cuestión de tiempo, dice, antes de que la naturaleza haga presión.

Las autoridades han comenzado a limpiar los canales de agua del estado para mitigar las inundaciones perennes, y el presidente Muhammadu Buhari ha expresado la voluntad del país de asociarse con aliados mundiales para abordar el cambio climático. El Ministerio de Medio Ambiente anunció recientemente la aprobación presidencial de una política nacional renovada sobre el cambio climático. Sin embargo, Adebote comenta que las respuestas del Gobierno han sido en gran parte deficientes. Olumide Idowu, activista ambiental, instó a las autoridades a asociarse con el sector privado para impulsar fondos. La economía de Nigeria ha tenido problemas en los últimos años, reduciendo el financiamiento disponible para el cambio climático y otros sectores críticos. Lo que está claro es que se tomarán acciones consistentes y deliberadas por parte de varias partes interesadas, o Lagos enfrentará un futuro cada vez más precario.

Fue muy malo e inusual. El agua subió hasta que cubrió el parachoques de mi automóvil y luego fluyó dentro de él.
— Eselebor Oseluonamhen, residente de Lagos
El destino de Lagos dependerá de cómo le demos prioridad a esta predicción científica y de las acciones correspondientes que tomemos como respuesta.
— Seyifunmi Adebote, ambientalista nigeriano
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Lagos es tan vulnerable a las inundaciones si es una ciudad moderna?

Model

Lagos está construida en tierra baja, casi al nivel del mar, y sobre islas. Pero el verdadero problema es que tiene sistemas de drenaje deficientes y se está extrayendo arena de la costa para construcción, lo que la erosiona. Es como construir una casa en arena mojada sin desagüe.

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¿Cuándo se vuelve inhabitable una ciudad?

Model

No es un momento específico. Es un proceso. Primero, las inundaciones se vuelven crónicas. Luego, los edificios empiezan a hundirse. Finalmente, la tierra desaparece bajo el agua. Para Lagos, los científicos dicen que esto podría ocurrir antes de 2100.

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¿Qué significa que 24 millones de personas pierdan su ciudad?

Model

Significa desplazamiento masivo, colapso económico, hambre. Ya en 2020, más de 2 millones fueron afectadas directamente. Imagina eso multiplicado por diez.

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¿Hay algo que Lagos pueda hacer ahora?

Model

Sí. Reparar los drenajes, detener la extracción de arena, construir defensas costeras inteligentes. Pero requiere dinero y voluntad política. Nigeria está lidiando con problemas económicos, así que el financiamiento es escaso.

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¿Por qué construyen Eko Atlantic si la ciudad se está hundiendo?

Model

Es una apuesta. Esperan que una ciudad nueva, protegida por un muro, pueda absorber a la población. Pero los críticos dicen que solo empuja el problema hacia otras áreas costeras desprotegidas.

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¿Quién es responsable?

Model

El cambio climático global es responsable del aumento del nivel del mar. Pero la mala planificación urbana, los drenajes deficientes y la extracción de arena son responsabilidades locales. Es una tormenta perfecta.

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