En Matanzas, Cuba, la 34 edición de la Feria Internacional del Libro y la Literatura cerró sus puertas con la serenidad de quien cumple un deber mayor que las circunstancias: reunir a escritores y lectores en torno a la palabra escrita. En medio de las complejidades que atraviesa el país, el evento reafirmó que la cultura no espera condiciones perfectas para florecer, sino que encuentra en la adversidad su razón más profunda de existir.