Bajo los alerces más antiguos del sur de Chile, un equipo internacional de científicos ha descubierto una comunidad fúngica de extraordinaria complejidad que actúa como un segundo sistema vital del árbol, transportando carbono, agua y nutrientes a través de redes subterráneas forjadas durante milenios. El hallazgo, centrado en el Alerce Abuelo de 2400 años, revela que la longevidad de estos árboles no es solo una proeza individual, sino el resultado de una alianza invisible con cientos de especies de hongos. En un momento en que el sur de Chile se encamina hacia temperaturas más altas y lluvia