En el cruce entre la biología vegetal y la necesidad urgente de alimentar al mundo sin destruirlo, investigadores del Imperial College de Londres lograron en agosto de 2026 algo que parecía imposible: convencer a una planta de lechuga de producir mioglobina, la proteína que da a la carne su color, su sabor y gran parte de su identidad. El experimento, publicado en Frontiers in Plant Science, no resuelve aún el problema de la alimentación global, pero abre una pregunta que la humanidad tardará años en responder: ¿estamos dispuestos a redefinir lo que consideramos comida para salvar el planeta q