Las jirafas pueden recordar cantidades, actualizar esa información mentalmente y tomar decisiones óptimas
En el Zoo de Barcelona, investigadores de la Universidad de Barcelona han descubierto que las jirafas son capaces de realizar sumas mentales simples para elegir alimento, una habilidad que hasta ahora se consideraba reservada a humanos, primates y ciertas aves. El hallazgo, publicado en Scientific Reports, no solo amplía el mapa de la inteligencia numérica en el reino animal, sino que invita a reconsiderar la idea de que la mente sofisticada es un privilegio evolutivo de unos pocos. La naturaleza, al parecer, ha inventado el cálculo más de una vez.
- Dos de cuatro jirafas del Zoo de Barcelona superaron pruebas de suma mental con zanahorias, desafiando décadas de suposiciones sobre los límites de la cognición animal.
- El diseño del experimento fue clave: al ocultar las cantidades iniciales, los investigadores descartaron que los animales simplemente reaccionaran a lo visible, confirmando que operaban con información guardada en la memoria.
- El estudio, liderado por Iker Loidi y Jordi Galbany, fue publicado en Scientific Reports y cuestiona directamente la visión antropocéntrica de la inteligencia numérica.
- Sin embargo, las jirafas no lograron resolver restas ni operaciones secuenciales más complejas, revelando que su capacidad numérica es real pero tiene límites claros.
- Los hallazgos abren una nueva agenda científica: ¿qué otras especies poseen habilidades numéricas aún no documentadas, y por qué estas capacidades evolucionaron de forma convergente en linajes tan distintos?
En el Zoo de Barcelona, un equipo de la Universidad de Barcelona diseñó un experimento con jirafas y zanahorias que terminó cuestionando una certeza científica de larga data. Los investigadores presentaban a los animales dos cantidades distintas de alimento en contenedores cerrados, luego añadían más comida a uno de ellos y observaban cuál elegían. Lo decisivo era que las cantidades originales quedaban ocultas: si los animales elegían correctamente, era porque habían recordado, actualizado y calculado, no porque simplemente vieran más comida.
Dos de las cuatro jirafas participantes resolvieron las pruebas con éxito. Esto las convierte en uno de los pocos grupos animales documentados con capacidad de suma mental, junto a humanos, otros primates y algunas aves. El estudio, publicado en Scientific Reports y liderado por Iker Loidi y Jordi Galbany del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología, representa un salto respecto a investigaciones anteriores que ya habían mostrado habilidades numéricas básicas en ungulados, como distinguir cantidades o identificar fuentes frecuentes de alimento.
El experimento también trazó los límites de esta inteligencia: ninguna jirafa logró resolver restas ni operaciones más complejas, lo que sugiere una capacidad sofisticada pero acotada. Para los investigadores, el hallazgo tiene un significado más amplio: apunta a que capacidades cognitivas avanzadas pueden haber surgido de forma convergente en distintos linajes animales, evolucionando de manera independiente como respuesta a problemas similares de supervivencia. La inteligencia numérica, concluyen, no es un monopolio humano, sino algo que el reino animal ha desarrollado en lugares donde aún no habíamos pensado buscarla.
En el Zoo de Barcelona, investigadores de la Universidad de Barcelona diseñaron un experimento aparentemente simple: mostrar a las jirafas dos cantidades distintas de zanahoria en contenedores amarillos, cerrar esos recipientes, luego añadir más comida a uno de ellos desde un contenedor verde, y observar cuál elegían los animales. Lo que descubrieron desafía una suposición que los científicos han mantenido durante décadas sobre dónde reside la inteligencia numérica en el reino animal.
Dos de las cuatro jirafas que participaron en el estudio resolvieron correctamente las pruebas de suma. Esto significa que estos mamíferos de cuello largo no solo pueden contar, sino que pueden retener números en la memoria, actualizar esa información cuando cambia, y tomar decisiones basadas en cálculos mentales. Hasta ahora, esta capacidad se consideraba patrimonio exclusivo de los humanos, otros primates y algunas especies de aves. El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, fue liderado por Iker Loidi y Jordi Galbany del Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, junto con investigadores del Instituto de Neurociencias de la misma institución.
Lo crucial del experimento fue que las cantidades iniciales dejaban de ser visibles después de la presentación inicial. Si las jirafas hubieran podido ver los números todo el tiempo, los investigadores no podrían afirmar que realizaban operaciones mentales reales; simplemente estarían reaccionando a lo que veían. Al ocultarse la información, quedaba claro que los animales estaban haciendo algo en sus mentes: recordar, procesar, calcular. Como explica Loidi, si la información fuera accesible visualmente, "no podríamos concluir que realizan operaciones mentales, ya que podrían basar la elección únicamente en la información perceptiva disponible tras la manipulación".
Las jirafas pertenecen a los ungulados, ese grupo de mamíferos con pezuñas que incluye hipopótamos, camellos y ciervos. Estos animales ya habían demostrado en estudios anteriores habilidades numéricas básicas: podían distinguir entre cantidades mayores y menores, y realizar cálculos estadísticos simples para identificar dónde encontraban comida con más frecuencia. Pero la suma mental representa un salto cognitivo significativo, una operación más abstracta que requiere mantener múltiples piezas de información en la mente simultáneamente.
Sin embargo, el experimento también reveló los límites de esta capacidad. Ninguna de las jirafas logró resolver pruebas de resta, ni tampoco operaciones secuenciales más complejas. Estos resultados sugieren que la habilidad numérica de las jirafas es real pero acotada, sofisticada en ciertos aspectos pero no universal.
Para los investigadores, estos hallazgos tienen implicaciones más amplias sobre cómo entendemos la evolución de la mente animal. Loidi señala que los resultados "contribuyen a cuestionar una visión excesivamente antropocéntrica de la cognición y resaltan la importancia de estudiar una mayor diversidad de grupos y especies para comprender la evolución de la mente animal". La idea es que capacidades cognitivas sofisticadas no evolucionaron una sola vez en una sola rama del árbol evolutivo, sino que pueden haber surgido de forma convergente en diferentes linajes, desarrollándose independientemente en especies muy distintas porque resolvían problemas similares de supervivencia.
Este descubrimiento abre nuevas preguntas. ¿Qué otras especies poseen capacidades numéricas que aún no hemos documentado? ¿Cómo estas habilidades se relacionan con las necesidades de cada animal en su entorno natural? ¿Por qué algunas jirafas resolvieron las pruebas y otras no? Los investigadores han demostrado que la inteligencia numérica no es un monopolio humano ni siquiera de nuestros parientes primates más cercanos. Está dispersa en el reino animal, esperando a ser descubierta en lugares donde menos la esperábamos.
Citações Notáveis
Estos hallazgos contribuyen a cuestionar una visión excesivamente antropocéntrica de la cognición y resaltan la importancia de estudiar una mayor diversidad de grupos y especies para comprender la evolución de la mente animal— Iker Loidi, investigador de la Universidad de Barcelona
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué fue tan importante que los investigadores ocultaran las zanahorias después de mostrarlas inicialmente?
Porque si los animales pudieran verlas todo el tiempo, simplemente estarían eligiendo basándose en lo que ven. Al ocultarlas, obligas al animal a hacer el trabajo en su mente: recordar cuántas había, actualizar ese número cuando se añade más comida, y luego decidir. Eso es suma real, no solo reacción visual.
¿Qué nos dice que solo dos de cuatro jirafas lo lograran?
Que probablemente hay variación individual en esta capacidad, como la hay en los humanos. No todos los humanos son igualmente buenos en matemáticas. Pero el hecho de que algunos lo logren demuestra que la capacidad existe en la especie.
¿Por qué ninguna jirafa pudo hacer restas?
La resta es conceptualmente más difícil que la suma. Requiere no solo recordar y actualizar números, sino también entender que algo se quita, no se añade. Es un paso cognitivo más complejo, y aparentemente está fuera del alcance de estas jirafas.
¿Esto cambia cómo deberíamos pensar sobre la inteligencia animal?
Completamente. Sugiere que la inteligencia numérica no es un rasgo único de humanos o primates. Está distribuida en el reino animal de formas que no esperábamos. Significa que tenemos que ser más humildes sobre lo que creemos que solo nosotros podemos hacer.
¿Qué pregunta debería hacerse ahora un investigador?
Probablemente: ¿qué otras especies tienen estas capacidades? ¿Cómo las usan en la naturaleza? ¿Y por qué evolucionaron de forma independiente en animales tan diferentes? Esas son las preguntas que este estudio abre.