A cuarenta años luz de distancia, un planeta llamado LHS 1140 b ha roto una barrera que la humanidad llevaba décadas intentando cruzar: por primera vez, los científicos han confirmado la presencia de una atmósfera en un mundo rocoso similar a la Tierra. Orbitando una estrella enana roja en la zona donde el agua puede existir en estado líquido, este exoplaneta no promete respuestas inmediatas, sino algo más valioso aún: la certeza de que la pregunta sobre si estamos solos en el universo tiene, al fin, un lugar concreto donde seguir buscando.