Ochenta y un años después de que la bomba atómica transformara Hiroshima en cenizas y vapor, las arenas de su bahía guardan todavía secretos de la materia misma. Un equipo de cristalógrafos ha identificado en diminutas partículas vítreas —llamadas 'hiroshimaitas'— una fase cristalina metálica que la ciencia nunca había documentado, nacida del instante en que temperaturas superiores a 7.000 grados Celsius fundieron y reorganizaron la ciudad entera. El hallazgo, publicado en Science Advances, nos recuerda que los eventos más destructivos de la historia humana pueden convertirse, con el tiempo, e