En las profundidades del Atlántico, donde la luz solar jamás ha llegado, un equipo internacional de científicos ha confirmado que la Tierra posee un corazón circulatorio propio: un circuito geológico que desciende más de un kilómetro bajo el lecho marino, transforma el agua de mar en energía química y la devuelve a la superficie para sostener ecosistemas enteros. El hallazgo, obtenido mediante perforación directa en el macizo Atlantis durante 2023, ofrece la primera evidencia directa de cómo la vida puede prosperar sin sol, alimentada únicamente por el calor y la química del interior terrestre