Marte perdió su campo magnético global hace cuatro mil millones de años, pero no dejó de brillar. Un equipo internacional ha descifrado cómo cicatrices magnéticas dispersas en la corteza marciana generan mini magnetosferas capaces de producir auroras localizadas mediante reconexión magnética, el mismo proceso fundamental que ilumina los cielos polares de la Tierra. El hallazgo no solo responde una pregunta que intrigaba a la ciencia planetaria, sino que revela un tercer modo de acoplamiento magnético en el sistema solar, recordándonos que la misma física puede escribir historias muy distintas