En los pliegues del noroeste argentino, donde la biodiversidad supera con creces el ritmo con que la ciencia la nombra, un equipo del CONICET liderado por María Cecilia Martínez ha dado forma a lo desconocido: un género nuevo de chinches, bautizado Rotundedessa, con dos especies nunca antes descritas halladas en Salta y Jujuy. El hallazgo no es solo un acto de nomenclatura, sino una pequeña victoria del orden humano frente a la vastedad silenciosa de la naturaleza viva, y una señal de que la paciencia metódica puede abrir caminos donde la complejidad parecía infranqueable.