Ciento cincuenta años después de que Charles Darwin observara con asombro los pelos pegajosos de ciertas plantas alpinas, un equipo internacional de investigadores ha confirmado lo que el naturalista intuía pero no podía demostrar: Saxifraga candelabrum, una planta de las grietas rocosas asiáticas, captura, digiere y absorbe insectos como alimento. El hallazgo, publicado en Nature Communications y respaldado por análisis genómicos y marcadores de nitrógeno, no solo cierra una pregunta suspendida en el tiempo, sino que sugiere que la carnívoría vegetal —esa estrategia silenciosa de sobrevivir d