En un país de geografía vasta y recursos hídricos amenazados, un equipo de científicos argentinos encontró en la ciudadanía su mejor instrumento de medición. Liderado por Joaquín Cochero desde La Plata, el proyecto PreserVamos convirtió a miles de personas comunes en observadores científicos de ríos, arroyos y lagos, construyendo el primer mapa estandarizado del estado ecológico del agua dulce en Argentina. El resultado no es solo un semáforo ambiental, sino una demostración de que el conocimiento colectivo puede iluminar lo que las instituciones solas no alcanzan a ver.