En la intersección entre el comercio digital y los vestigios de la muerte, un equipo de investigadores de la Universidad de Staffordshire ha descubierto que la venta en línea de restos momificados —humanos y animales— expone silenciosamente a compradores, repartidores y aduaneros a patógenos invisibles y sustancias tóxicas acumuladas durante siglos. Lo que parecía una curiosidad de coleccionista resulta ser un vector de riesgo biológico que atraviesa fronteras sin control ni advertencia. La historia nos recuerda, una vez más, que los muertos no son del todo inocuos para los vivos.
Científicos advierten sobre riesgos sanitarios en la venta de momias por internet
Exposición potencial a patógenos y sustancias tóxicas afecta a compradores, vendedores, repartidores y agentes de aduanas que manipulan restos momificados sin protección.