En el umbral entre el descuido humano y la curiosidad científica, una etapa de cohete Falcon 9 —reliquia de misiones lunares lanzadas a principios de 2025— se dirige inevitablemente hacia la superficie de la Luna. El 5 de agosto de 2026, cerca del cráter Einstein, cuatro mil kilogramos de ingeniería abandonada cerrarán su trayectoria a más de dos kilómetros por segundo, convirtiendo un problema de gestión espacial en una oportunidad de conocimiento. Lo que comenzó como basura se convierte, paradójicamente, en el primer experimento documentado de impacto en la cara iluminada lunar, recordándono