En la zona cañera de Rodas, Cienfuegos, Cuba conmemoró cinco décadas y tres años de una institución que convierte la juventud en fuerza productiva. El Ejército Juvenil del Trabajo, nacido en 1973 de la fusión de columnas revolucionarias, celebró su aniversario inaugurando un nuevo Batallón Juvenil Azucarero, gesto que revela tanto la continuidad de un modelo organizativo como la urgencia económica que lo sostiene. En tiempos de presión, las naciones suelen recurrir a sus símbolos más arraigados; Cuba eligió uno que trabaja.