En las alturas de Cusco, donde el aire escasea y la historia pesa, Cienciano convirtió el Estadio Inca Garcilaso de la Vega en un escenario de afirmación continental. Con una goleada de 6-1 ante Botafogo en la ida de octavos de la Copa Sudamericana 2026, el equipo peruano no solo acumuló goles, sino que construyó una ventaja que habla del poder del lugar, del momento y de la voluntad colectiva. La vuelta en Río de Janeiro, el 20 de agosto, será más un trámite que una incógnita.