Cuando las banderas descienden sobre la plaza Tiananmen, China habla sin palabras. El 18 de agosto, el Estado chino rindió homenaje oficial a Zhu Rongji, ex primer ministro que gobernó entre 1998 y 2003, desplegando el duelo nacional desde Beijing hasta las embajadas en el mundo entero. Su muerte no es solo la pérdida de un funcionario, sino el cierre de un capítulo en la transformación contemporánea de China.