China rechaza los aranceles de Trump del 25% a socios comerciales de Irán

China tomará medidas para proteger sus intereses legítimos
Respuesta de Pekín al anuncio de aranceles del 25% de Trump contra socios comerciales de Irán.

En el tablero del comercio global, Donald Trump ha trazado una nueva línea: cualquier nación que mantenga vínculos comerciales con Irán pagará un arancel del 25% en sus intercambios con Estados Unidos. La medida, anunciada el 12 de enero desde Truth Social, no apunta solo a Teherán, sino que convierte a China —responsable del 90% de las exportaciones petroleras iraníes— en el principal damnificado de una estrategia que busca aislar económicamente a la República Islámica. En la historia larga de las sanciones como instrumento de poder, esta decisión reaviva el debate sobre los límites de la soberanía económica y el alcance legítimo de la influencia estadounidense sobre terceros países.

  • Trump anuncia aranceles del 25% a todos los países con comercio activo en Irán, convirtiendo la política exterior en una palanca comercial de alcance global.
  • China, que canaliza el 30% de su comercio exterior a través de Irán y controla el 90% de sus exportaciones petroleras, queda en el centro de la tormenta.
  • Pekín responde con dureza: su embajada en Washington califica la medida de 'ilícita' y la denuncia como una imposición de jurisdicción extraterritorial inaceptable.
  • La tensión se suma a disputas comerciales previas entre Washington y Pekín, agravando un panorama internacional ya fragmentado.
  • Los mercados aguardan la respuesta concreta de China y observan si otras naciones se suman al rechazo de lo que consideran una coerción económica unilateral.

El lunes 12 de enero, Donald Trump sacudió los mercados internacionales con un anuncio publicado en Truth Social: cualquier país que mantenga relaciones comerciales activas con Irán enfrentará aranceles del 25% en todos sus negocios con Estados Unidos. El mensaje era directo y sin matices. Aunque la medida apunta a aislar económicamente a Teherán —gobernado por Masoud Pezeshkian—, sus consecuencias más inmediatas recaen sobre China.

El gigante asiático es el socio comercial más expuesto: canaliza cerca del 30% de su comercio exterior a través de Irán y controla el 90% de las exportaciones petroleras iraníes. Esa dependencia lo convierte en el blanco más vulnerable de una estrategia diseñada para presionar a los aliados de Teherán y obligarlos a elegir entre dos mercados.

La reacción de Pekín fue inmediata y contundente. Liu Pengyu, portavoz de la embajada china en Washington, calificó la medida de 'ilícita' ante el South China Morning Post y la enmarcó como un ejercicio ilegítimo de jurisdicción extraterritorial: Estados Unidos intentando imponer sus políticas más allá de sus propias fronteras. 'China tomará todas las medidas necesarias para proteger sus derechos e intereses legítimos', advirtió Pengyu.

Esta acción se inscribe en el patrón de aranceles agresivos y sanciones unilaterales que ha marcado el regreso de Trump a la Casa Blanca. Para China, que ya arrastra sus propias disputas comerciales con Washington, la nueva medida agrava un panorama internacional cada vez más fracturado. La incógnita que pesa sobre los mercados es qué respuesta concreta adoptará Pekín y si otros países seguirán su ejemplo en el rechazo a lo que consideran una imposición ilegítima de poder económico.

El lunes 12 de enero, Donald Trump anunció una medida comercial que sacude los mercados internacionales: cualquier país que mantenga relaciones comerciales activas con Irán enfrentará aranceles del 25% en todos sus negocios con Estados Unidos. El anuncio llegó a través de Truth Social, la red social del presidente, con un lenguaje directo que no dejaba espacio para interpretaciones. La decisión apunta directamente a Irán, gobernado por Masoud Pezeshkian, pero sus consecuencias económicas más inmediatas recaen sobre China, la nación que más depende del comercio con Teherán.

China es, sin duda, el principal afectado por esta política. El país asiático canaliza casi el 30% de su comercio exterior a través de Irán y controla el 90% de las exportaciones petroleras iraníes. Esa dependencia comercial convierte a Pekín en el blanco más vulnerable de la estrategia de Trump, que busca aislar económicamente a Irán mediante presión comercial sobre sus socios más importantes.

La reacción de China fue inmediata. Liu Pengyu, portavoz de la embajada china en Washington, calificó la medida como "ilícita" en declaraciones al diario hongkonés South China Morning Post. Pekín no se limitó a criticar la decisión, sino que la enmarcó dentro de un patrón más amplio de comportamiento estadounidense que considera inaceptable. "China tomará todas las medidas necesarias para proteger sus derechos e intereses legítimos. Mostramos nuestra oposición firme a cualquier sanción unilateral ilícita y jurisdicción extraterritorial", señaló Pengyu.

La caracterización de la medida como ejercicio de jurisdicción extraterritorial es significativa. China argumenta que Estados Unidos está intentando imponer sus políticas más allá de sus fronteras, obligando a terceros países a elegir entre comerciar con Irán o con Estados Unidos. Según Pekín, la decisión de Trump no busca otra cosa que ejercer presión y coerción sobre Teherán, limitando su capacidad económica mediante el aislamiento comercial.

Esta acción se suma a una serie de movimientos que han caracterizado el regreso de Trump a la Casa Blanca: una estrategia de aranceles agresivos y sanciones unilaterales que ha generado tensión en los mercados globales. Para China, que ya enfrenta sus propias disputas comerciales con Washington, esta nueva medida representa una complicación adicional en un panorama comercial internacional cada vez más fragmentado. La pregunta que flota sobre los mercados es qué medidas exactas tomará Pekín para responder y si otros países seguirán el ejemplo de China en rechazar lo que consideran una imposición ilegítima de poder económico.

China tomará todas las medidas necesarias para proteger sus derechos e intereses legítimos. Mostramos nuestra oposición firme a cualquier sanción unilateral ilícita y jurisdicción extraterritorial.
— Liu Pengyu, portavoz de la embajada china en Washington
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Trump eligió específicamente el 25% como cifra de arancel?

Model

No está claro en el anuncio. Pero el número es lo suficientemente alto como para ser doloroso—lo bastante como para que China y otros socios de Irán sientan la presión de elegir.

Inventor

¿Cuánto dinero estamos hablando aquí para China?

Model

Casi el 30% del comercio exterior chino pasa por Irán. El 90% de las exportaciones de petróleo iraní van a China. Son cifras enormes. Si los aranceles se aplican, el impacto será inmediato y severo.

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¿Ha habido precedentes de esto?

Model

Sí. Estados Unidos ha usado sanciones secundarias antes—castigar a terceros por comerciar con enemigos designados. Pero la amplitud de esta medida, aplicada a cualquier país sin excepción, es más agresiva que lo que hemos visto recientemente.

Inventor

¿Por qué China usa la palabra "ilícita"?

Model

Porque considera que Trump está actuando sin autoridad legal internacional. Las sanciones unilaterales, en la visión de Pekín, violan el derecho comercial internacional. Es una acusación de abuso de poder.

Inventor

¿Qué puede hacer China realmente?

Model

Puede represalias comerciales contra Estados Unidos, puede fortalecer su alianza con Irán, puede buscar apoyo de otros países afectados. Pero el poder económico de Estados Unidos es tal que China está en una posición débil aquí.

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¿Esto afecta a otros países además de China?

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Sí, pero China es el más expuesto. Cualquier nación que comercie con Irán—India, Rusia, otros—enfrenta la misma amenaza. Pero China depende más de ese comercio que casi cualquier otro.

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