España ocupa el segundo lugar en fabricación de automóviles en Europa, pero la electrificación global ha desplazado el valor del sector hacia baterías, semiconductores y software, ámbitos donde China lleva dos décadas construyendo una ventaja estratégica. El país puede seguir ensamblando millones de vehículos y, al mismo tiempo, ver cómo la parte más rentable del negocio se genera en otro hemisferio. Es la paradoja de una nación industriosa atrapada entre el volumen que conserva y el valor que se le escapa.
China entierra el modelo del automóvil en España: el valor ya no está en fabricar coches
La transformación industrial amenaza aproximadamente dos millones de empleos directos e indirectos en España vinculados al sector automovilístico.