Desde una base en el noroeste de China, una turbina eólica suspendida en la atmósfera ascendió a 4.000 metros, generó electricidad y regresó a tierra de forma controlada, completando una prueba que acerca a la humanidad a una forma radicalmente distinta de capturar el viento. El proyecto S4000, desarrollado por Sawes Energy Technology, hereda una idea que nació en la mente de un ingeniero chino exiliado por el macartismo y que Occidente no supo convertir en realidad. En la historia de la energía, los grandes saltos suelen ocurrir donde la necesidad, la paciencia y la voluntad institucional con