En un momento en que las sociedades debaten el valor de la educación como bien público, China ha dado un paso concreto: destinó más de 390 mil millones de yuanes en 2025 a sostener a casi 160 millones de estudiantes, desde la infancia hasta el doctorado. El incremento del 14 por ciento respecto al año anterior no es solo una cifra presupuestaria, sino una declaración sobre qué tipo de futuro decide construir un Estado. La reforma combina alivio económico inmediato con herramientas digitales que buscan que los recursos lleguen a quienes más los necesitan.