Bajo la lluvia de un agosto santiaguino, cerca de cien personas recorrieron el Paseo Ahumada para honrar el centenario de Fidel Castro, convirtiendo una fecha histórica en un acto de memoria viva y solidaridad continental. La marcha reunió a jóvenes, activistas y defensores de derechos humanos que, lejos de celebrar solo un pasado, expresaron una posición política presente: el rechazo al bloqueo estadounidense y el apoyo a Cuba en medio de su crisis energética y alimentaria. En el corazón de Santiago, la historia latinoamericana del siglo XX volvió a caminar sobre el pavimento mojado.