En los confines australes de Chile, donde la geografía impone sus propias reglas, las Fuerzas Armadas no esperaron a que llegara la crisis para saber si estaban preparadas. El ejercicio Karukinka, conducido por el Comando Conjunto Austral en Magallanes, fue una pregunta formulada en terreno real: ¿puede un Estado sostener presencia operativa allí donde el aislamiento es la condición permanente? La respuesta que buscaban no era teórica, sino logística, medida en toneladas movilizadas, protocolos sincronizados y nodos de abastecimiento funcionando bajo el peso del viento patagónico.