En el inicio de un torneo que reúne a 24 naciones de cinco continentes, la selección chilena femenina Sub 17 abrió su camino en el Mundial de Vóleibol con una derrota ante República Checa, un resultado que, más que cerrar puertas, revela la distancia que aún separa a las jóvenes Guerreras Rojas de las potencias europeas. El partido, disputado en el Parque Estadio Nacional de Santiago, fue también un espejo de lo que este campeonato representa para Chile: no solo una competencia, sino la continuación de un proyecto generacional que busca democratizar el alto rendimiento más allá de la capital.