En las calles de Caracas, el chavismo se fracturó ante sus propias cámaras: diputados y simpatizantes quemaron banderas de Estados Unidos e Israel para exigir a Delcy Rodríguez que rompa con Washington, mientras su líder histórico permanece encarcelado en suelo estadounidense. La protesta revela una tensión tan antigua como los movimientos revolucionarios mismos: la distancia entre los principios que fundaron un proyecto político y las concesiones que exige la supervivencia del poder. Cinco meses después del arresto de Nicolás Maduro, el régimen que él construyó enfrenta ahora la pregunta que