Messi se reencontraría con Neymar como rival, no como compañero
En Nyon, Suiza, el sorteo de octavos de final de la Champions League 2020-2021 trazó los caminos de los mejores clubes de Europa hacia la gloria continental. El cruce más cargado de historia y simbolismo reunirá a Barcelona y PSG, devolviendo al mismo escenario a Lionel Messi y Neymar, dos figuras cuya separación en 2018 marcó una era del fútbol moderno. El azar, con su habitual indiferencia, ha dispuesto que el reencuentro ocurra no como celebración, sino como duelo.
- Barcelona, por primera vez en trece años, cayó al bombo dos tras perder 3-0 ante la Juventus de Cristiano Ronaldo en la fase de grupos, exponiendo una crisis deportiva e institucional que sacude al club.
- El sorteo deparó el enfrentamiento más esperado y temido: el azulgrana deberá superar al PSG, subcampeón defensor con un tridente ofensivo de Neymar, Mbappé y una estructura táctica de élite.
- El reencuentro entre Messi y Neymar convierte un partido de octavos en un evento cargado de narrativa personal: el brasileño que se fue para brillar solo en París ahora regresa como rival del argentino.
- Las otras siete llaves no ofrecen respiro: Real Madrid-Atalanta, Liverpool-Leipzig, Bayern-Lazio y Atlético-Chelsea dibujan una eliminatoria sin rivales menores.
- Los partidos de ida se disputarán en febrero de 2021 y las vueltas en marzo, con Barcelona navegando una de las papeletas más exigentes pese a no haber sido cabeza de serie.
El lunes por la mañana, en Nyon, Suiza, el periodista portugués Pedro Pinto condujo el sorteo de octavos de final de la Champions League 2020-2021. El resultado más resonante llegó pronto: Barcelona enfrentará al París Saint-Germain, reuniendo a Lionel Messi con Neymar, el compañero que abandonó el club catalán en 2018 en una de las transferencias más impactantes del fútbol europeo.
La presencia del Barcelona en el bombo dos tenía una causa concreta: la derrota 3-0 en casa ante la Juventus de Cristiano Ronaldo durante la fase de grupos. Por primera vez en trece años, el equipo azulgrana no había terminado primero en su llave, reflejo de una temporada turbulenta dentro y fuera del campo. Ese tropiezo los colocó frente a un PSG que llegaba como subcampeón defensor, con Neymar y Kylian Mbappé como puntas de lanza de un proyecto construido para ganar Europa.
El reencuentro entre Messi y Neymar tenía sus propias capas de significado. El brasileño había expresado en más de una ocasión su deseo de volver a jugar junto al argentino; ahora esa posibilidad se materializaba, pero como rivales. La ironía era evidente: Barcelona podría haber enfrentado al Bayern Munich, el mismo equipo que los humilló 8-2 en cuartos la temporada anterior. El PSG era, en comparación, una bendición relativa, aunque no un camino sencillo.
El resto del cuadro completaba una eliminatoria sin concesiones: Real Madrid contra Atalanta, Liverpool contra Leipzig, Juventus contra Porto, Atlético de Madrid contra Chelsea, Bayern Munich contra Lazio, Sevilla contra Borussia Dortmund, y Borussia Mönchengladbach contra Manchester City. Los partidos de ida se jugarán en febrero de 2021 y las vueltas en marzo, con el sueño europeo de cada club pendiendo de noventa minutos de ida y otros noventa de vuelta.
El sorteo de los octavos de final de la Champions League 2020-2021 se llevó a cabo en Nyon, Suiza, el lunes por la mañana, y el resultado más resonante fue inmediato: Barcelona se enfrentaría al París Saint Germain, un cruce que reuniría nuevamente a Lionel Messi con Neymar, su antiguo compañero que abandonó el club catalán en 2018 en una de las transferencias más impactantes del fútbol europeo.
Los dieciséis equipos clasificados ya conocían sus caminos hacia los cuartos de final. El sorteo, conducido por el periodista portugués Pedro Pinto, distribuyó a los ocho ganadores de grupo en el bombo uno —Bayern Munich, Manchester City, Real Madrid, Liverpool, Juventus, Chelsea, Borussia Dortmund y PSG— contra los ocho segundos de grupo en el bombo dos, donde Barcelona ocupaba un lugar inusual. Por primera vez en trece años, el equipo azulgrana no había terminado primero en su llave, una caída que reflejaba una temporada turbulenta tanto dentro como fuera del campo.
La circunstancia que llevó a Barcelona al bombo dos fue concreta: la derrota 3-0 en casa ante la Juventus de Cristiano Ronaldo en la fase de grupos. Ese resultado, más que cualquier otro, definió el destino del equipo en el sorteo. Ahora enfrentaría a un PSG que llegaba como subcampeón defensor, un equipo que había llegado a la final de la edición anterior y que contaba con un tridente ofensivo de clase mundial: Neymar, Kylian Mbappé y la estructura táctica que el club parisino había construido durante años.
El reencuentro entre Messi y Neymar tenía sus propias capas de significado. El brasileño había dejado Barcelona en 2018 con la intención de ser la estrella principal en París, y desde entonces había expresado en más de una ocasión su deseo de volver a jugar junto al argentino. Ahora, en los octavos de final, esa posibilidad se hacía realidad, aunque en circunstancias muy diferentes: como rivales, no como compañeros.
Los otros siete enfrentamientos completaban un cuadro de eliminatoria que mostraba el nivel competitivo de la competición. Real Madrid se mediría con Atalanta, Liverpool con Leipzig, Juventus con Porto, Atlético de Madrid con Chelsea bajo la dirección de Frank Lampard, Bayern Munich —el campeón vigente— con Lazio, Sevilla con Borussia Dortmund, y Borussia Mönchengladbach con Manchester City. Ocho llaves que reunían a los clubes más poderosos de Europa en una fase donde no había rivales menores.
La estructura del torneo estaba definida: los partidos de ida se jugarían los días 16, 17, 23 y 24 de febrero de 2021, mientras que las vueltas tendrían lugar el 9, 10, 16 y 17 de marzo. Barcelona, a pesar de su posición de segundo de grupo, se enfrentaba a uno de los mayores desafíos posibles. El PSG no era solo un rival de peso; era un equipo que había demostrado su capacidad para competir al más alto nivel europeo, y que contaba con los recursos financieros y el talento para eliminar a cualquier oponente.
La ironía no pasaba desapercibida: Barcelona, en medio de una crisis institucional y deportiva que sacudía al club, podría haber enfrentado al Bayern Munich, el mismo equipo que los había humillado 8-2 en los cuartos de final de la edición anterior. Que el sorteo los emparejara con PSG en lugar de con el campeón vigente era, en cierto sentido, una bendición relativa. Pero enfrentar a Neymar, a Mbappé y al PSG en su mejor momento no era precisamente un camino fácil hacia los cuartos de final.
Citas Notables
Neymar ha expresado en más de una ocasión su deseo de volver a jugar junto a Messi— Contexto del sorteo
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Barcelona en el bombo dos es tan significativo? Parece solo un detalle técnico del sorteo.
No es solo técnico. Barcelona no había estado en el bombo dos en trece años. Significa que perdieron su grupo, algo que casi nunca sucede. La derrota 3-0 ante Juventus en casa fue el golpe que los bajó.
Entonces el sorteo no fue realmente un sorteo para ellos, sino una consecuencia de lo que ya habían hecho mal.
Exactamente. El sorteo simplemente reveló lo que ya estaba escrito. Cuando eres segundo, enfrentas a uno de los ocho mejores. No hay escapatoria.
¿Y qué hay de Neymar? ¿Es realmente tan significativo que se enfrenten?
Para Neymar, sí. Ha dicho varias veces que quiere volver a jugar con Messi. Ahora lo hace, pero como rival. Es una ironía que solo el fútbol puede crear.
¿Barcelona tenía opciones peores que PSG?
Sí. Podrían haber enfrentado al Bayern, el campeón que los goleó 8-2 hace poco. En ese sentido, el sorteo fue amable. Pero PSG sigue siendo uno de los rivales más peligrosos de Europa.
¿Qué viene ahora para Barcelona?
Febrero. Los partidos de ida comienzan el 16 de febrero. Tienen dos meses para prepararse, pero también para resolver sus problemas internos. El fútbol en la cancha es solo parte de la batalla.